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domingo, 5 de marzo de 2017

martes, 22 de julio de 2014

RÚCULA, EL VAMPIRO VEGETARIANO (6º parte)

RÚCULA, EL VAMPIRO VEGETARIANO (6ª PARTE)


Aquella mañana, Rúcula estaba realmente extenuado. Se acostó en su cajón de dos plazas y Minna apoyó su cabeza sobre los colmillos de él. 
Hacía rato su mundo onírico se circunscribía a territorios horribles. Estacas, agua bendita, botellitas de Crush y la saga de la película “Crepúsculo”, hacían que se despertara a mediodía sumido en desesperación, gritando desaforadamente y hasta, a veces, entonando canciones de Luis Miguel.
Pero ese día, un sueño hermoso se fue  adueñando de su inconsciente. El sueño le fue llegando suave como brisa de verano y él se dejó llevar por este. El mundo entero era una verdulería donde nadie lo discriminaba y lo aceptaban tal como era.
Un lugar paradisíaco, pleno de sol  y cubierto por un cielo celeste, como los ojos de Minna, era el escenario, pero Febo no lo dañaba, por lo contrario, lo colmaba de energías que lo desbordaban de deseos de salir y corretear entre las góndolas, los canastos y las amas de casas protestando por los precios. De repente, una voz conocida pronunció su nombre. El conde se dio vuelta y una alegría inenarrable colmó su pecho. –¡¡¡Poroto!!!-, exclamó.
Si, Poroto, su fiel amigo de la infancia con quien se pasaban tardes enteras recitando “Verde que te quiero verde”, escuchando discos de Abba, primero, y de Armando Manzanero y José Luis Perales, a las postres, estaba delante de él.
Poroto era un muchacho medio lenteja. Rúcula siempre se enojaba porque por su bonhomía las doncellas lo trataban como a un vegetal y en todas las citas le hacían la pera. Cierta vez, Poroto se agarró un camote bárbaro con una piba que era una papa, y, a pesar de sus diferencias políticas porque ella era radicheta, habían concordado en encontrarse para ir a ver “Tomates verdes fritos”. Pero ya se sabe, nunca falta algún banana que termina arruinándolo todo. ¿Qué acelga? Saludó Rabanito, que no era ningún zanahoria para tratar a las doncellas, y Poroto sintió como si lo introdujeran en una olla de agua hirviendo.
La piba, que también era buena mandarina, casi se pone de hinojos ante el Rabanito, que la tenía del tomate. Chaucha Poroto, dijeron ambos, y lo dejaron plantado nuevamente. Rúcula, que lo había acompañado, vio cómo Poroto se brotaba y el conde, que ya por esa edad ostentaba su condición de vampiro vegetariano, tuvo deseos de devorar a Rabanito, pero Poroto, que se había percatado de ello, lo tomó del hombro diciéndole –tranquilo, Rucu, no pasa naranja-.
Pero ahora, en el sueño, Poroto traía de la mano a Elsa Pallito, que en la secundaria era flaca como un espárrago, mas actualmente portaba mejillas rojas como manzanas y labios de frutillas donde se adivinaban besos fogosos como los ajíes de la mala palabra, y, en sus brazos, fruto de esa pasión, estaba el pequeño Pepino, su diminuto repollito de Bruselas, que causaba la endibia de todos.
 ¡¡Achicoria!! Gritó Rúcula, pero en el medio de una ensalada mixta que se armó, le pareció ver un rostro conocido –Es Carola- se dijo.
Ella había viajado a Granada y a Damasco, pero luego volvió a Buenos Aires y se recibió en la UVA. Ya era tarde, en este momento Minna era su melocotón. 
Vlad despertó hecho una lechuguita.  Minna lo observaba sentada a su lado con el mate en la mano. –Se te ve feliz- le dijo.
Rúcula se restregó los ojos, aunque, no con pesadumbre –es que tuve un sueño hermoso –. -¿Te hubiera gustado que fuera realidad? –, le preguntó ella.
El conde sonrió –no, verdura-, le contestó.


Continuará…

sábado, 19 de julio de 2014

RÚCULA, EL VAMPIRO VEGETARIANO (5º parte)

RÚCULA, EL VAMPIRO VEGETARIANO (5ª PARTE)


                                               
Rúcula experimentó algo de vergüenza por el comentario de Minna. Se dirigió a uno de los espejos de la casa y, como él no se reflejaba en éste porque era vampiro, pudo observar sobre la superficie pulida la imagen de un trozo de hoja de radicheta suspendida en el aire.

Ruborizado quiso sacarlo, con su dedo índice, de entre su dentadura, pero al proceder, se lastimó con el colmillo,-¡¡Ay!!- dijo Vlad y una gota de sangre brotó de su dedillo. Cuando el conde la vio se desmayó.

Al despertar, Minna estaba sentada a su lado -¿hace mucho que me desmayé?- preguntó el conde –catorce días y quinientas noches- respondió ella – -¿y vos siempre estuviste a mi lado?, ¿no te aburriste?, ¿qué hiciste?—Escuché un disco de Sabina-respondió Minna mientras le guiñaba un ojo a la sombra de Rúcula que fumaba sonriente desde detrás de la puerta de una de las habitaciones y se iba a dormir extenuada.

El príncipe Vlad se sintió en la necesidad de narrar su historia a Minna, le habló del torneo de cruzadas, de Van Hussen, de su maldición y del ángel con alas de hojas de lechuga que bajó para otorgarle el perdón -¿Por qué me otorgas el perdón?- le había preguntado Rúcula –Porque soy un ángel perdonista- le contestó el ángel mientras se elevaba por los aires repitiendo su oración –¡¡¡Perdón, perdón, qué grande sos!!!-.

Por esos tiempos, Parera no era una persona muy instruida y cuando alguien le hablaba de oración pensaba que se trataba del hermano mayor de Horacio. Aquel ángel con alas de lechuga le había enseñado el verdadero significado de la palabra. Abuelo de Horacito.

Aquel ser alado, gracias a su gestión ante el Honorable Consejo de Ángeles, cuyo presidente era un tal Magaña, había logrado que su pasión por la sangre se transformara en devoción por la verdura.

Rápido tuvo que marcharse el espíritu celeste para que Rúcula no devorara sus alas acuciado por sus nuevos hábitos alimenticios.


Lo que no había logrado el espíritu celestial lechuguino era que Rúcula también abandonara su condición de vampiro, por lo tanto Parera salía por las noches no para desenterrar cadáveres de los cementerios sino para exhumar rabanitos, radichas y nabos. Los quinteros de la zona, en lugar de pensar que eran asolados por un vampiro, creían que los acechaba una plaga de topos, lo que hacía que Rúcula se convirtiera en el hazmerreír de los otros vampiros, sin embargo, sus hábitos nocturnos lo habían convertido en secreto testigo de situaciones terribles, como aquella vez que tuvo que presenciar cómo un gato se devoraba a los hermanos Cuesta.


Continuará…

jueves, 17 de julio de 2014

RÚCULA, EL VAMPIRO VEGETARIANO (4º parte)

RÚCULA, EL VAMPIRO VEGETARIANO (4ª PARTE)



 -¿Y yo qué?- dijo Rúcula dentro de su ataúd abriendo los ojos desorbitadamente. -¿Y yo qué?- retumbó en los pasillos del castillo.
-¿Y yo qué?-. La frase subió las escaleras, se adhirió a las paredes, hizo que los vidrios estallaran, se escapó de las páginas del blogg.
Al Conde nunca le había gustado el protagonismo pero, bueno, el hombre propone y Dios dispone, y si uno es un personaje de ficción, siempre hay algún guionista o escritor que se encarga de arruinarte la vida.
-¿y yo qué?- Trató de mitigar su angustia sin sentido. Reiteradas veces el médico le había dicho que no tenía que hacerse mala sangre.
Sabía de otros vampiros que eran realmente felices, pero eso de estar muerto toda una eternidad no era vida. Al fin y al cabo Loser no era un tipo tan malo, él solamente había querido ganarle ese campeonato de palabras cruzadas y, si bien él, Vlad Parera, se había tomado el trabajo de jurar vagar eternamente por éste mundo para hacerle la vida imposible a todos los descendientes de su contendiente, no podía condenar a Loser Ejes por no haber tenido hijos.
¿Y yo qué?-. Si bien la pregunta encerraba un aparente problema de cartel o protagonismo dentro de ésta historia, el real dilema era el protagonismo dentro de su propia historia.
Un sonido llegó desde su estómago recordándole que tenía hambre.
Cuando se deprimía solía pasarse semanas enteras dentro de su ataúd sumergiéndose en un estado aún más depresivo. A veces se despertaba en medio de la noche y para recuperar el sueño contaba murcielaguitos entrando a una cueva.
Alguien golpeó la puerta insistentemente. – ¡Ya tengo obra social!-, gritó Vlad desde su lecho, pero una voz celestial le respondió desde el exterior -¿perdón que lo moleste, pero no tendría un abrelatas?-
La puerta del castillo se abrió sola, Minna entró y tras de sí la abertura volvió a cerrarse. Ella se sintió algo extraña, esos sistemas de seguridad modernos le encantaban.
La sombra de un hombre descendió por la escalera central hasta llegar frente a ella –aguarde un momentito que el jefe se está vistiendo- dijo, dicho lo cual regresó por donde había venido.
Mientras la muchacha miraba azorada el recinto no advirtió que la sombra, mientras se marchaba, giraba su cabeza para apreciar sus curvas y se tropezaba con uno de los escalones de la escalera.
Minutos después, un hombre canoso, de unos… 425 años, estrechaba la diestra de la mujer más bella de Ragusa.
–Encantada- dijo la muchacha, –mi nombre es Minna y vivo cruzando el acantilado-
Rúcula había visto muchas minas en su vida, pero nunca una Minna como ésta.
-Disculpe la molestia- dijo la doncella – pero no pude encontrar el abrelatas, y se me ocurrió que usted podría tener uno-.
El conde hizo un chasquido con sus delgados dedos e, inmediatamente, su sombra llegó desde la cocina con un abrelatas en la mano entregándoselo a la chica y guiñándole un ojo antes de retirarse.
La muchacha comenzó a abrir la lata con el utensilio pero de repente un ¡ay! se escapó de sus labios y un líquido rojo espeso comenzó a deslizarse por su mano.
Los ojos de Vlad se tornaron amarillos, el pulso se le aceleró, la respiración se le tornó entrecortada y sus colmillos crecieron desmesuradamente antes de que se lanzara sobre la mano de la chica, lamiéndola desesperadamente mientras le comentaba:
–Extracto de tomate, me encanta, nada que ver con el tomate al natural-, Minna no retiró la mano, por lo contrario, quedó embelesada con la sorpresiva actitud del conde pero éste sintió algo de vergüenza replegándose y explicando la situación.
-Disculpe, es que soy vampiro-.
-No me diga, y yo soy la Bella Durmiente-.
-¿Y qué hace despierta?
-Sufro de insomnio-.
-Y no probó contar murcielaguitos?, a mi me da un resultado bárbaro.
-La verdad que no, he intentado con ovejitas, oseznos, velociraptores, cachalotes, pero murcielaguitos jamás- se quedó mirándolo por un instante-. ¿De verdad es vampiro? –, le preguntó.
-Sí, pero quédese tranquila, solamente ingiero verduras-.
-Ahora entiendo-dijo la muchacha.
-¿Qué cosa?-preguntó el conde preocupado a lo que ella contestó – lo que tiene entre los dientes, es un pedacito de hoja de radicheta-.


Continuará…

miércoles, 16 de julio de 2014

RÚCULA, EL VAMPIRO VEGETARIANO (3º PARTE)

RÚCULA, EL VAMPIRO VEGETARIANO (3ª PARTE).



                                                        CAPÍTULO III


Largo tiempo transcurrió hasta que Van Hussen aprendió los secretos para rastrear y destruir a los vampiros. Indagó en bibliotecas, leyó periódicos, interrogó y estudió a las víctimas, miró la National Geographic y, cuando ya estuvo listo, buscó el domicilio de Mácula Pápula en las páginas amarillas para darle fin a sus días… bueno, a sus noches.
Ya en el interior del castillo que le daba albergue al monstruo y frente al luctuoso lecho donde éste reposaba, Van Hussen buscó a su alrededor tratando de hallar una estaca de madera para clavar en el corazón de Mácula y lo primero que alcanzó a ver fue un muñeco hecho de ese material y con una enorme nariz puntuda, sobre las estanterías.
-Epa, epa, epa- dijo el muñeco tratando de desembarazar su nariz de entre las manos de Van Hussen. – más Gepetto que no soy un muñeco
-¿Cómo que no?-, cuestionó el profesor.
El muñeco se sacudió el polvo de sus ropas mientras caminaba alrededor de Van Hussen con aire inteligente -Soy un proyecto secreto, el Prototipo de Inteligencia Nacional “8” y estaba en ese estante como agente encubierto tratando de seguir los pasos del vampiro que usted, -el niño levantó su dedo índice amenazante señalando al profesor -está por destruir y que la CIA intenta congelar para estudiar el motivo de su longevidad –.
-¿Eso es verdad?-. preguntó el investigador.
-No, pero hubiera sido lindo. En realidad mi nombre es Pinocho. Dos minutos antes, le habría  sido útil. Efectivamente y, como usted lo pensó, yo era un muñeco de madera,  pero el Hada Madrina me concedió el deseo de ser un niño de verdad a cambio de que no diga mas mentiras-.
-Tampoco te creo- , dijo Van Hussen.
-Créale, perque es la veritá – dijo la voz desde detrás del profesor Van Hussen. Este se dio vuelta y se encontró a una mujer bastante parecida a Marlon Brando, vestida de etiqueta y escoltada por dos terribles hombretones y un grillo con un estuche de violín debajo del brazo.
-Io sono il hada madrina di Cattanzaro – y estiró su varita mágica hasta los labios del profesor para que éste la bese luego de arrodillarse.
Afuera llovía. La lluvia solía traerle recuerdos. Cada vez que llovía recordaba que tenía que comprar un paraguas.
De repente un espectro con un paquete de galletitas irrumpió en escena. Van Hussen se asustó al principio, pero inmediatamente la imagen lo tranquilizó.
–No pasa nada hombre, soy el fantasma de la ópera- dijo a la vez que extendía la mano donde residía el paquete de masitas obleas, ofreciéndole una.
–No, gracias, estoy a dieta-, respondió el profesor.
Tan sumergido estaba el cazavampiros en su diálogo con la aparición que no advirtió que la luna había hecho su irrupción  en el firmamento y Mácula Pápula había despertado dentro de su ataúd de dos plazas.
–Estás perdido Van Hussen- le dijo.
El profesor examinó la brújula que portaba en su bolsillo.
–Para nada-, le contestó – mi brújula está conectada al Google Earth y me dice exactamente donde estoy ubicado-.
-No digo que estés perdido en esa acepción de la palabra.
-Ah, no, ¿y en cual si tanto sabés de etimología?
-Digo que no tienes salida, que estás acorralado, que no hay escapatoria, que tu fin se aproxima-.
-Ah, si, eso sí-, contestó Van Hussen, pero al ver que el conde se aproximaba a él exhibiendo sus colmillos impúdicamente, tomó dos galletitas ópera del paquete que le había ofrecido el fantasma –.
-Epa, ¡¡¡epa!!!- dijo el fantasma –¡¡¡que no las consigo por obra social!!!-, pero el profesor cruzó las obleas en forma de cruz rechazando así el ataque del vampiro.
Al ver la escena, Pinocho, se compadeció del pobre e indefenso doctor que no tenía ninguna posibilidad ante el inminente ataque de Mácula, miró al hada madrina de Cattanzaro y ésta comprendió la situación.
Luego de volverlo a su categoría de muñeco de madera, éste pronunció, deliberadamente, un par de mentiras y se arrojó sobre el habitante de la noche atravesándole el corazón con su nariz.
 De pronto el profesor escuchó un chistido, -chist, chist, -, era Minna.
-Eh, ¿qué hacemos?, me puede decir ¿para qué me mantiene hipnotizada dos capítulos si después se la va a pasar recordando? , no vamos a empezar ahora con problemas de protagonismo-.
En ese mismo momento, Rúcula, acostado en su cajón abrió enorme sus ojos e, interrumpiendo su siesta, dijo – ¿Y yo qué? -
    

                                       Continúa en la 4ª parte.

martes, 15 de julio de 2014

RÚCULA, EL VAMPIRO VEGETARIANO (2º parte)

RÚCULA, EL VAMPIRO VEGETARIANO (2ª PARTE)


CAPÍTULO II
Lo que no sabía el profesor Van Hussen era que Minna, la mujer más bella del pueblo, estaba perdidamente enamorada de Vlad Parera, el pianista.
Noche a noche, ella recordaba la velada en que se lo había presentado a su abuela.
-Abuela, él es Conde.
-¿Y qué esconde?
-No, no esconde, es Conde.
-¿Esconde o no esconde?
-Quiero decir que tiene un título de nobleza, es Conde.
-Entonces esconde-, dijo la anciana.
-No, no esconde, es Conde.
La charla se había prolongado hasta altas horas de la madrugada, tiempo en que Vlad debió marcharse.
-Oh, Vlad,- le dijo Minna,- eres un santo, ¿por qué no te quedas a dormir?
-No puedo- contestó él – a esta hora es cuando los santos se van marchando-, tomó su trompeta y se fue.
-Minna lo miró alejarse -¿Qué esconde?- se preguntó a sí misma en voz alta – un título de nobleza- le respondió su abuela.
Minna era una mujer profunda, algo oscura, si, y con muchos vericuetos, pero en su interior había vetas por descubrir.
A pesar de que su familia era adoradora de los dioses romanos, ella sentía una gran inclinación hacia los germánicos porque sus amigos le decían que era una mina bárbara.
El Dr. Van Hussen se dio cuenta que no podría contra las fuerzas que el amor comanda y que su única oportunidad para saber algo acerca de Rúcula, era hipnotizar a la muchacha.
-Dime qué recuerdas- dijo el profesor una vez que Minna estaba en trance.
-Recuerdo unas galerías- respondió ella sumida en el sueño más profundo –cuadros con hombres con unos brazos enormes, con físicos exuberantes, con abdominales terribles.
-¡¿Qué es, qué es?!- preguntó impaciente Van Hussen.
-Era mi escuela- respondió Minna- el colegio de las adoratriceps.
Van Hussen quería parecerse a Da Vinci. Afirmaba que Leonardo no había sido tan inteligente pero lo que admiraba de él, eran sus códigos…
El odio del profesor hacia los habitantes de la noche no era casual, años antes, Mácula Pápula, un vampiro con problemas en la dermis, había atacado a su suegra, transmitiéndole no solo la sed por la sangre, sino también la eternidad…

Continúa en la 3ª Parte.

lunes, 14 de julio de 2014

RÚCULA, EL VAMPIRO VEGETARIANO (1º parte)

RÚCULA, EL VAMPIRO VEGETARIANO (1ª PARTE)

Dedicado a Leslie Nielsen que me hizo reír mucho.

En el año 1917 de la era cristiana, la población del pequeño pueblo siciliano de Ragusa, comenzó a ser víctima de atentados en su ganado vacuno, fuente de ingresos de la mayor parte de sus habitantes. Al principio se lo culpó al lobo, conocido depredador de las zonas ganaderas y personaje siniestro que suele atacar a las niñas vestidas con caperuzas rojas o tomar prestados los atuendos de sus respectivas abuelitas dotándolo así no solo de una increíble ferocidad sino también de inclinaciones transformistas. Pero pronto se descartó la posibilidad puesto que la única loba residente en tierra itálica estaba mucho más al norte, en el continente, amamantando a Rómulo y Remo para que éstos pudieran fundar Roma.
Además, las características de los ataques eran muy singulares, todas las víctimas halladas carecían de la sangre que había circulado por sus cuerpos dándoles vida.
La preocupación corrió como un reguero de pólvora. Si bien la carne de los animales muertos, a pesar de su palidez por la falta del rojo líquido en sus cuerpos, se podía aprovechar para vender como pollo, cerdo o pescado, un serio peligro se cernía tanto sobre las industria lechera como la morcillera.
Fue el profesor Van Husen, siempre vestido con sus camisas elegantes, el que advirtió la primera coincidencia en todas las víctimas inmoladas. Todas las vacas atacadas eran Aberdeen Angus. Todas las Aberdeen Angus  atacadas, eran vacas. El dato no era menor, pero lo que más llamó la atención del catedrático fue el hecho de dos pequeñas marcas en los cuellos de los cadáveres acompañado de que al lado de ellas siempre se hallaba un par de minúsculos sorbetes.
Inmediatamente se pensó en Rúcula, más conocido como el conde Vlad Pareras, famoso  pianista que había llegado desde Transilvania y que a todas las fiestas del lugar iba disfrazado de Batman.
Van Husen, había leído que dicho conde había participado, dos siglos atrás, en ”las cruzadas”, famoso concurso de crucigramas organizado por la revista Ingenio, desde el mil doscientos y en el cual Pareras siempre había derrotado a su mayor contrincante, el Loser Ejes, pero que ese año la final se había disputado en una tarde de calor. Para mitigar la sed de los competidores, cada uno de ellos tenía, en su mesita individual, una botella de gaseosa. Loser, perdedor como pocos, había lanzado una piedrita hacia la botella de naranja del conde haciendo que ésta se derramara sobre sus palabras cruzadas y las respuestas se borraran sin dejar rastro alguno. Debido a esto Vlad Pareras perdió el campeonato, pero no solo maldijo a Loser, sino también a la Crush que se había volcado sobre sus respuestas jurando vivir eternamente hasta que el último Loser de la tierra desapareciera…
Continúa en la 2ª parte

miércoles, 23 de abril de 2014

REAL DICCIONARIO DE LA LENGUA SICILIANO-ROSARINA 3ª ENTREGA

REAL DICCIONARIO DE LA LENGUA SICILIANO-ROSARINA 3ª ENTREGA


ALORA: Ave de color verde.

AMICI: A vos no.

CARO CUORE: Corazón que no está al alcance de nuestro presupuesto.

CINEMA: Ausencia de la mencionada mujer.

FETUCCINI: Expresión de apoyo a Tuccini que no encuentra el suficiente valor para realizar determinado acto.

GIULIANO GEMMA: Novio de Clara.

LA DOLCE VITA: Película italiana que habla sobre la vida de importante mujer del peronismo.

PIO-VE: Bernardo de Agrigento (1745-1836) Famoso papa que adoptó ese nombre por resultar electo una tarde de lluvia.

POR CAMI SERIA: Persona a la que pasar por otra obra social le provoca gracia.

PRIMMA DONNA: Hija de la hermana de mi madre que entrega objetos a
quienes los necesitan.

RAI: Señal de televisión que, además, sirve para combatir insectos.

SOS-TIENE PEREYRA: Película italiana que describe el servicio de asistencia mecánica al cual Pereyra está abonado.

SÚBITO: Bito de su propiedad.

VIA-GRA: Una de las calles más transitadas de Italia. Quizás de su denominación provenga la famosa frase “La calle está dura”.

martes, 22 de abril de 2014

REAL DICCIONARIO DE LA LENGUA SICILIANO-ROSARINA (PARTE 2ª)

REAL DICCIONARIO DE LA LENGUA SICILIANO-ROSARINA (PARTE 2ª)


AFFINITA: Primera letra del abecedario de no mucho grosor.

ANDIAMO: Hermana de conocido cantante estadounidense llamado Neil.

BEN GAZZARA: Actor siciliano que llama insistentemente a Sara.

CARDINALE: (Claudia) Conocida actriz que durante su vida solamente sostuvo relaciones con cuatro puntos.

COME MADDALENA: Ingiere galletas.   

DANTE: Popular escritor que ya no es el mismo.

DOMANI: par de Manises.

ESPARTANO: Purificador de aire fabricado en Italia.

FORCHETTA: Camioneta elegante que no es Chevrolet.

HUMBERTO ECO: Humberto, Humberto, Humberto, Humberto.

MAMMA MÍA: Alto grado de ebriedad alcanzado por mí.

MASCALZONE: Solicitud de tendero a su proveedor a fin de que este le suministre mayor cantidad de unidades de una determinada prenda íntima.

NERÓN: (Juan Domingo) Emperador romano fundador del movimiento neronista.

PEPERONE: Pronunciación del nombre de conocido ex presidente argentino realizada por un italiano tartamudo.

PRIMA VOLTA: Hija del hermano del padre del inventor de la pila.

SENZA UNA DONNA: Rosquilla que sale a hacer cuestionarios a los ciudadanos.

SORELLA: Esa mujer es monja.

TANTO GUSTO: Comida muy sabrosa.

TANTO PIACCERE: Persona enferma de los riñones.

TORNO A SORRENTO: Indicación del odontólogo que sugiere tratamiento de conducto.

VERDI: Autor de óperas, inventor de los famosos chistes de elevado tono.

jueves, 17 de abril de 2014

REAL DICCIONARIO DE LA LENGUA SICILIANO-ROSARINA I

REAL DICCIONARIO DE LA LENGUA SICILIANO- ROSARINA (PARTE 1ª)

AEROPORTO: Vino que se bebe a bordo de un avión.
A LA MADONNA: Solicitud a popular cantante estadounidense a fin de que nos alcance una presa determinada de pollo.
ARRIVEDERCHI: Llegue Derchi.
BUONNA: Ave de gran tamaño de ojos grandes y hábitos nocturnos –género femenino.
CARUSSO: Cantante cuya pequeña hija inventó un conocido encendedor.
CATANZARO: Degusta el vino anzaro.
ECCO: Agua mineral siciliana.
GE, NO VA: Nos avisa que la otra persona no asiste a la cita y encima se ríe.
MADONNA: Solicita a su madre una rosquilla.
MADONNA MIA: Afirma con vehemencia a su progenitora que la rosquilla es de su propiedad. Algunos la emparentan con MADONNA SANTA, pero ésta no se refiere en ningún momento a la pertenencia de la misma sino a su estado de gracia.
PARMESANO: Queso que no afecta a la salud.
PAROLA: Saludo de a dos.
PIANISSIMO: Piano muy bueno.
PIANO PIANO: Dúo del mencionado instrumento.
PORCA: Productora de Adrián Suar.
PREGO: Formación creada por los inmigrantes sicilianos en Estados Unidos que significa antes de ir. Su pariente en la Argentina se podría hallar en la famosa “Previa”. 
TRIESTE: Ciudad de personas no muy alegres.
VENECIA: Divisa una persona femenina que no entra en razón.
VERONA: Divisar indio de la Patagonia argentina, concretamente, de Tierra del Fuego.

martes, 25 de febrero de 2014

EXCESO DE PROFESIONALISMO

                                         EXCESO DE PROFESIONALISMO 


-Mozo, una lágrima, eh, por favor, ¿qué le pasa?, no lo tome así..., bueno,....bueno, ya va a pasar....

domingo, 21 de julio de 2013

MIRÁ QUE SIMPLE!!!

                         MIRÁ QUE SIMPLE!!!!
      

Al despertarse Gregor Samsa una mañana, uy, una cucaracha, pum!!!. 

lunes, 20 de agosto de 2012

LAS SIGUIENTES EMPRESAS....

            LAS SIGUIENTES EMPRESAS HACEN POSIBLE QUE ÉSTE BLOG EXISTA



Revista "LA GOTA DE AGUA"...pedísela a tu canillita




Desde Minessotta llega la nueva producción del grupo musical que estabas esperando "LOS SWINGERS". Después de su exitoso disco "All Toghether Now", desembarcan para presentar :"Los cosos de al lao'"su reciente placa dedicada única y exclusivamente a la musica rioplatense, el tango. "Los cosos de Al Lao'" incluye temas como: Primero yo, Te doy lo que tengo, Ahora no me conocés,  Cuando me entrés a fallar, El sueño del pibe y el éxito del momento, "Quién hubiera dicho".
 "los cosos de al Lao", compralo... antes que se agote.





Librería y sex shop "PENETRACIÓN CULTURAL", literatura que te hace vibrar. Tenemos los libros con los mejores lomos. Librería y sex shop "PENETRACIÓN CULTURAL" El goce de la lectura. 



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domingo, 1 de julio de 2012

EL CIELO DE LOS ALBAÑILES

                                      EL CIELO DE LOS ALBAÑILES 

                                         sitio en construcción

viernes, 22 de junio de 2012

TE QUIERO

    TE QUIERO

-Si te quiero es porque sos- le dije
-mi amor, mi cómplice y todo- me contestó ella.
Nos pusimos los pasamontañas y entramos al banco.

lunes, 30 de abril de 2012

UN DETECTIVE EN EL KINDER - ULTIMO CAPITULO

“UN DETECTIVE EN EL KINDER”
ÚLTIMO CAPÍTULO
Cuando la señorita Elizabeth volvió en sí, el detective, quien hasta ese momento tenía sus ojos clavados en ella, miró hacia una de las paredes. Su problema con las mujeres no era casual.
Cuando Tony tenía un año, se había enamorado de Giulietta, su vecinita, que tenía dos. Su madre le dijo que nunca le permitiría una relación con alguien que lo doblaba en edad. Pero ahora estaba frente a un inconveniente y si alguna vez había tenido una “L” doblada, una “S” agrietada o una “Ñ” en estado bastante lamentable, jamás había tenido una “D” rota.
Al principio, el caso parecía irresoluble, pero ahora, finalmente parecía que podía armar el  rompecabezas -parece mentira, hombre grande- dijo Maxi mientras le devolvía el puzle al niño a quien Tony se lo había quitado. Mientras el asistente del detective reintegraba el juguete a su dueño Siracusa le sacó la lengua, para luego volver a sus cavilaciones.
El cuerpo de Plim-plim seguía inmóvil sobre el suelo mientras algunos niños lloraban, otros golpeaban el cuerpo del payaso con bastones de madera, otros gateaban. Ballinger hacía señas para que le cambiaran el pañal. Tony miró hacia otro lado.
Pues bien, – dijo Siracusa, – creo entenderlo todo. La señorita se puso nerviosa, uno de los lactantes desenroscó la tapa de su mamadera y en su interior se adivinó la silueta de un puñal mientras otro de los chicos que estaba en el pelotero buscó entre las esferitas de plástico tratando de hallar su escopeta.
Siracusa se dirigió a la maestra y éste fue su diálogo -Dígame señorita, ¿su familia es adicta a la lectura? -No veo el porqué de la pregunta –
-Simplemente contésteme.
-Bueno, mi mamá lee prosa -¿Y su papá?
-Canalla.
En los ojos del detective dos luces de neón se encendieron -A eso precisamente quería llegar, -No lo entiendo – dijo la señorita.
–Todo está muy claro-replicó seguro Siracusa- En todo homicidio el asesino es el mayordomo. En el momento en que yo le pregunté a usted dónde estaba el mayordomo usted se desmayó. El mayordomo es el papel que interpreta Anthony Hopkins en “Lo que queda del día”, si bien la imagen de Anthony es más bien… paternal, también es la figura del hombre que no se anima a dar el paso en busca de su amada, y su amada es… Emma Thompson. Thompson es la marca de una ametralladora, arma que nos lleva a un apodo, la tartamuda, persona con problemas para comunicarse o la tarta muda, y si la tarta está muda la solución al caso está en las hamburguesas. Cuando Ballinger me dijo que todo se cocinaba en el primer piso, al subir me encontré con una cocinilla que, como en cualquier lugar donde hay niños, existen condimentos para hamburguesas…
-¿Y?
Y la salsa Kétchup no estaba, lo que  nos lleva a que el asesino puede ser una única persona.
Todos se miraron sospechando de todos, hasta que Siracusa habló.
El asesino es….  Jack.
-¿El Destripador?- preguntó Ballinger.
-No, el chocolatín- respondió Tony –el tipo ingirió la golosina con el muñequito adentro y se asfixió.
-Hacía rato que Plim-plim quería dejar de su profesión, pero el sindicato de payasos, clowns y malabaristas no se lo permitía, Plim-plim sabía demasiado, y el chocolatín recortado es una de las armas preferidas de la organización.
-Pero, ¿y que tiene que ver la salsa Kétchup?-.
-Plim-plim había tomado el pomo de Kétchup para pintarse el rostro ya que, como no le interesaba el oficio, no llevaba sus herramientas de trabajo, entre ellas, el maquillaje. Al caer asfixiado por el muñequito, lo hizo sobre el pomo de salsa de tomates, haciendo que ésta estallara y produjera el efecto de los cuarenta y siete balazos en su espalda.
La condición intelectual del detective no era casualidad, desde pequeño habían sido muchos los libros que habían pasado delante de sus ojos “Cultivo una losa blanca”, publicado por el japonés del bazar de la esquina y “Cien años de Soledad”, del representante de la Pastorutti, eran algunos de ellos. Esto sumado al día en que en su televisor se mezclaron las imágenes del “Mago de Oz”, con un capítulo de “Martillo Hammer”, habían ampliado su visión sobre el comunismo.
El teléfono celular de Siracusa silbó, -Siracusa, lo necesitan en la oficina…- se escuchó del otro lado de la línea.
La casa era enorme. Desde su interior alguien abrió la puerta.
-Buenas noches- dijo el hombre de camisa negra a rayas blancas.
-Buenas noches- respondió Tony – Soy el detective Siracusa y él mi asistente Maxi, ¿usted quién es?
-El mayordomo-respondió el que los había recibido.
Los detectives sonrieron…
                                                                                                                                                 FINE

UN DETECTIVE EN EL KINDER - CUARTA PARTE

 “UN DETECTIVE EN EL KINDER”
  CUARTA PARTE
Maxi, el fiel asistente de Tony Siracusa, tenía razón. Hacían ya diez minutos desde que habían llegado al lugar del hecho y aún no tenían ninguna pista. Treinta segundos más y seguramente tendrían encima a los de Asuntos internos, pero Tony no se iba a dar por vencido. Recordaba el caso del cantante y compositor uruguayo Jaime Ross.
Había sido devorado por el feroz Hannibal Lecter. Solo Tony se había percatado del motivo de tal crimen. Lecter, harto ya de ingerir siempre lo mismo, tenía ganas de comer a Ross.
Pero ahora sentía que algo se le estaba escapando de las manos, uno de los niños se acercó y le devolvió su libreta que yacía sobre el piso. De pronto algo se disparó como un misil balístico intercontinental Minuteman III en el cerebro de Siracusa.
¿Cómo no se había dado cuenta?, tomó a la señorita Elizabeth por las solapas del delantal a la vez que la increpaba -¿dónde está el mayordomo, dónde está el mayordomo?
-¡No tenemos!, ¡no tenemos!- se defendía la seño desesperadamente.
-Vamos, ¿me ves cara de tonto?- esputó Tony en el rostro de la muchacha hubo un silencio.
-Está bien- dijo Tony – cambiaré la última pregunta, pero se detuvo. No se le ocurría nada, pero ya era tarde, la seño Elizabeth se le escurría hacia el suelo como una bolsa de alimento para canes –otra vez- dijo el niño que le había alcanzado la libreta a Siracusa- yo no la levanto.
-¿Dónde está, no la veo?-preguntó Maxi.
-Se desvaneció- contestó Tony algo alterado -pronto, comunícate con la central y que te den ayuda-.
Maxi no dudó un momento en acatar la orden -Atención, central, tengo una herida -No se me ponga romántico justo ahora, oficial -Digo que tengo una herida en el suelo -Ud. Quiere decir una grieta -Por favor, central, clave tres…. clave tres…
-A ver, espere… toc, toc, toc, uno… toc, toc, toc, dos… no tengo más clavos, oficial.
-La situación es desesperante… necesito apoyo -Pollo no vino hoy -Apoyo, ayuda -Emergencia médica.
-Eso.
-Ah, está buena la serie esa, a veces la veo, pero a la hora de la cena me da un poquito de asco.
Elizabeth, había sido una verdadera aventurera. Recorriendo los más hermosos lugares del mundo decidió establecerse en el Congo Africano. Lugar al que quiso mucho, pero durante sus ocho años de estadía, nunca visitó un boliche bailable porque decía que estaba lleno de negros.
Signada por la tragedia, había sufrido un doble revés. En el mismo momento en que había perdido a sus padres, también  quedó huérfana. Cuando las hermanas del Convento “Cualquiera es Piola”, la recibieron no sabían cómo llamarla. Fue Sor Presata la hermana que tuvo la idea. Tomarían una hoja de árbol y la lanzarían en el medio del jardín. Si la hoja caía cerca de una rosa, se llamaría Sor Rosa, si lo hacía cerca de una mariposa sería Sor mariposa. Podría llamarse así Sor Margarita, Sor Clavel, Sor Azucena. Así se hizo. La hoja se lanzó al aire… y cayó sobre un hongo…
                                                                                          CONTINÚA EN LA 5ª PARTE

UN DETECTIVE EN EL KINDER - TERCERA PARTE

 “UN DETECTIVE EN EL KINDER”
TERCERA PARTE
El timbre sonó cuando Siracusa estaba depositando a Ballinger en una cunita. El detective llamó a su asistente para que abriera la puerta-Maxi, puedes atender por favor?-pero los niños habían atado a Maxi al tobogán y lo habían amordazado.
–Por favor, señorita, ¿podría abrir usted?-dijo Tony mientras daba unos últimos golpecitos en la cola de Ballinger para que éste se durmiera completamente.
Cuando la señorita Elizabeth regresó al interior del jardín de infantes, una rubia exuberante con una carpeta y un lápiz calibre 44 magnum la escoltaba.
-¿Quién es usted?-, preguntó el detective.
-Aquí las preguntas las hago yo..-contestó determinada la mujer cuyo escote había excitado a los niños que la rodeaban emitiendo grititos- Vaya, familia numerosa-, agregó.
Tony levantó la solapa de su sobretodo y acomodó su sombrero mientras se acercaba a la mujer -¿qué hace usted acá?
La dama señaló el almanaque que colgaba de una de las paredes –maldita sea –dijo Tony –el censo.
Durante el último censo, Tony estaba tratando de resolver el robo de una billetera en un clásico entre Central y Newell´s y habían tenido que cerrar las puertas del estadio para que ningún concurrente abandonara el lugar. Aún hoy, diez años después, los científicos seguían buscando quién era el padre tan prolífico de todos los hermanitos que vivían en ese domicilio. Y ahora esto.
Tony, vencido, se quitó el sombrero y se sentó dispuesto a responder el cuestionario. Una sonrisa sarcástica y triunfal se dibujó en el rostro de la fémina-¿Sexo?- le preguntó.
-No gracias, no estoy de ánimo -Me refiero a cuál es su género.
Tony pasó la palma de su mano sobre el sobretodo –calculo que franela-.
-Digo, su diferenciación.
-Soy una persona bastante común, pero siempre me destaqué por hacer unos globos enormes con los chicles.
-Obviemos ésta pregunta, ¿Nacionalidad? -¿Y no me va a preguntar si soy hombre o mujer?
La mujer, exasperada, se puso de pié y llevó la mano su axila –Maldita sea oficial, déjeme hacerle tranquila mi cuestionario de 35 preguntas o tendré que sacar mi cuestionario ampliado de 67 interrogaciones –Tony apretó sus puños. La mujer volvió a la carga -¿Grupo familiar?
-Los Jackson Five, aunque antes prefería a los Carpenters.
-Me refiero a cuántos integran la familia.
Ahora el exasperado era Tony –escúcheme usted señorita… censista, soy policía, no soy un sucio soplón, además, ¿cómo sé que no la manda Cattanzaro?, muéstreme su credencial.
-No la traje, pero tengo la Master Oro -No tengo por qué darle crédito a sus palabras.
La muchacha rompió en llantos- perdón- dijo en medio de pequeñas convulsiones – yo no quería hacer esto pero a mi mamá siempre le encantó meterse en la vida de los demás, yo le compraba la revista “Caras”, le grababa el programa de Rial para que ella lo viera cuantas veces quisiera pero no le era suficiente, estudié psicología para luego contarle las frustraciones de mis pacientes cuando volvía a casa, pero no le alcanzaba, quería más, más, más, por eso me anoté como censista…-  Se incorporó y se marchó sin saludar.
-Mal educada- dijo la señorita Elizabeth.
Tony desató a su fiel asistente Maxi que aún estaba enlazado al tobogán y le quitó la mordaza –¿Sabes Tony?- le dijo, éste caso se está extendiendo mucho, ya llevamos tres capítulos sin resolverlo, si lo hubiera manejado George Lucas ya habría hecho millonadas con el merchandising, pero nosotros…- Tony no dijo nada, se iba a levantar la solapa de su sobretodo pero ésta ya estaba subida, la bajó y volvió a elevarla…        
                CONTINÚA EN LA 4ª PARTE

UN DETECTIVE EN EL KINDER - SEGUNDA PARTE

 “UN DETECTIVE EN EL KINDER”
                                                                SEGUNDA PARTE
Todos eran sospechosos, Tony se dirigió a la señorita Elizabeth. -¿Dónde vive?- le preguntó.
La señorita bajó la mirada. –Dijo el Principito…- comenzó ella a decir, y continuó- si alguien me pregunta cómo es mi hogar y yo le digo que tiene un rosal en la puerta nadie puede imaginárselo, pero si yo digo que tengo una casa que vale dos millones de dólares todos dicen, “¡¡¡Oh, qué hermosa casa!!!”–.
-Y usted tiene una casa con un rosal en la puerta?-.
-No, tengo una que vale dos millones de dólares–.
La seño, entonces, intentó entablar una conversación con Siracusa.
-Me siento sola.
-Y, ya está grandecita, yo a su edad, ya me ataba solo los zapatos.
-Usted no me entiende.
-No, la que no me entiende es usted, yo siempre usé mocasines.
Pero el detective no podía darse el lujo de distraerse con un par de ojos hermosos y, tomando a uno de los niños de la mano, se podría decir que casi lo arrastró hasta el salón de actos. –¡¡No lo maltrate!!- se escuchó implorar a la señorita Elizabeth antes que la puerta se cerrara.
Tony levantó al niño, asiéndolo por debajo de los brazos, y lo depositó sobre el escritorio.
-¿Tienes un cigarrillo Tony?- dijo el infante.
Nadie sabía que el chiquillo era en realidad… Ballinger, un enano que hacía años se infiltraba en los jardines de infantes como agente encubierto.
-¿Cómo estás Ballinger?- preguntó Tony.
-Mal- respondió éste- la señorita está sospechando de mi barba pero, te pedí un cigarrillo-.
Tony  era lo que se podía decir un verdadero caballero. El jamás había fumado en su vida y, sin embargo, siempre tenía un paquete de cigarrillos en el  bolsillo por si otra persona lo requería. Jamás sus labios habían probado una gota de alcohol, pero en su saco, habitaba una petaca del mejor whisky para convidar a los demás. Es más, siempre llevaba una caja de preservativos.
-¿Qué sabes de Plim-Plim?- preguntó Tony –, Ballinger hizo un aro con el humo del cigarrillo y lo atravesó con un dedo.
–No era más que un payaso- respondió, -tienes que ir donde se cocina todo, en el primer piso-.
Tony se disponía ya a partir hacia el primer piso pero Ballinger habló –Tony, antes de irte, ¿no me cantas una nana?-.
Tony lo miró con desagrado, la última vez que Ballinger le había pedido la mamadera, le había vomitado toda la espalda cuando le hizo hacer provechito, pero tenía que disimular.
Mientras le hacía upa a Ballinger, no sabía por qué causa, recordó a José, su primo que vivía en España.
La guerra civil era un hecho inminente. En los cumpleaños de los adolescentes se festejaban los party-sanos. El pueblo era de una marcada tendencia Republicana. En medio de todo este marco, José hacía tres años, siete meses y doce días que no tenía descanso. Lo había solicitado a su jefe y nada, a la guardia civil, y nada, a la reina Isabel la Católica y nada. José no pudo más. En un acto desesperado se plantó en medio de una manifestación y gritó- “Necesito un Franco”, “Denme un Franco o denme la muerte”. – fue la última vez que vió a José.

UN DETECTIVE EN EL KINDER - 1RA PARTE

 “UN DETECTIVE EN EL KINDER”
PRIMERA PARTE

Cuando el detective Tony Siracusa estacionó su auto frente a la escena del crimen, el sitio ya había sido acordonado por los uniformados.
Tony había llegado a Rosario hacían ya unos 15 años. Se había marchado de su Sicilia natal escapando a una situación algo incómoda.
Tony  tenía un hermano, su nombre era Tony. Muchas tardes, mientras ambos jugaban a la mancha en el canal, su madre llamaba… Tony,… Tony, y ellos contestaban a coro:
-¿Qué pasa mamma?
-Lo stano llamando a Tony, no a ti, Tony- respondía su madre.
Tony sentía que su madre no lo quería, que siempre estaba nombrándolo a su hermano.
Por otra parte, su hermano Tony estaba harto de que siempre lo nombrara únicamente a él y no a su hermano, pero los dos sabían que su madre era mujer de una sola pieza.
-¿Dónde está la mamma?
-En el dormitorio.
Y así era, estaba ella cierta siesta con su padre, Tony, en la habitación… cuando al escuchar los hermanos, (cada uno desde una ventana distinta) a su madre que decía…- Oh, sí, Tony, Oh, sí, Tony,- Tony pensó que ella cometía incesto con su hermano, y su hermano, incesto con él.
Lo cierto es que su madre los había bautizado de esa manera porque estaba enamorada del panadero del pueblo, Tony. Al enterarse Tony de que ese era el origen de su nombre, decidió cambiarlo, adoptando el de su padre, y lo mismo hizo su hermano.
Cuando Siracusa se agachó para correr la sábana que cubría a la víctima algo helado recorrió su espalda.
–Perdón jefe- dijo el agente. Y enderezó el vaso de gaseosa.
Toda su familia había sido miembro de la maffia, pero él no aprobaba sus métodos. Todavía resonaban en su cabeza los gritos de dolor de Rocco Scárpetta, muerto de gangrena causada por una infección contraída cuando se lastimó los labios al besar el anillo del Padrino.
Además, todo el mundo sabía que la película de Coppola había sido filmada porque Mario ...Puso.
Ahora, los de la brigada juvenil habían llamado a Tony para resolver éste caso. Todas las prevenciones que se iban tomando resultaban inútiles.
Ya habían prohibido “El twist del Mono Liso”, la canción de María Elena Walsh, porque en una secundaria, al escuchar “no me tire con cuchillo, tíreme con tenedor”, un estudiante había aplastado a doce de sus compañeros arrojándoles un contenedor de electrodomésticos chinos de cincuenta y cinco toneladas.
Pero eso de resolver un crimen dentro de un jardín de infantes, ya era demasiado.
Sobre el piso, con cuarenta y siete balazos en la espalda, reposaba el cuerpo, ya sin vida, del payaso Plim-Plim –Este no se suena más la nariz- dijo Tony.
-Fue suicidio- trató de excusarse la maestra, y la hipótesis era aceptable. Todo el mundo sabía de la mala puntería que el bufón tenía, pero algo olía mal en ese sitio. –Carlitos- dijo la señorita – ¿le cambiaste los pañales a tu hermanito?-
La escena le hizo recordar la película de Marcello Mastroianni auspiciada por YPF, “De esso no se habla”.
Tony sintió que algo le oprimía el pecho, tendría que dejar de usar ese chaleco que llevaba desde los doce años.
Nadie sabía que la película “Un detective en el kinder”, estaba basada en un hecho real acaecido en ese sitio, el día en que el cuerpo del detective  Johnny Bologna, su amigo, había sido hallado descuartizado dentro de un huevo de chocolate.
La principal sospecha recayó sobre “Chuchugua chuchugua”, una secta adoradora de Piñón Fijo que no solo se comunicaban entre ellos en cordobés sino que, además, se adjudicaban sus atentados dejando como firma el dibujo de un cabrito.