martes, 7 de marzo de 2017

DESTELLOS



                                    DESTELLOS 



Dicen que jamás habían visto una de esas en el barrio.

Que cuando el Joel se la mostró a los pibes, ninguno podía creerlo.

Dicen que emitía un punto rojo a más de cien metros, como un láser. Como un láser de esos de las películas de marcianos que dan por el cable. O como el instante rojo de las miras telescópicas de las armas de fuego que también se ven por la tele pero no en las pelis de ciencia ficción.

Dicen que se la pasaban de mano en mano y que al Joel no le gustaba mucho, porque se podía romper.

Dicen que fue el Mariano el que, en la oscuridad de la noche y del callejón con una sola lámpara de mercurio que se hamacaba mecida por el viento, lo vio al gato tratando de atrapar el destello púrpura.

Dicen que, a partir de allí, todos querían tener la linterna para hacer que el animal se enloqueciera tratando de atrapar la luciérnaga redonda.

Dicen que unos lo hacían saltar, otros correr, otros girar en uno u otro sentido.

Dicen que el artefacto ni se cayó ni se golpeó cuando dejó de funcionar. Cuando despareció la estrellita colorada.

Dicen que el Joel se enojó mucho con todos. Que insultó. Que dijo que nunca más volvería a mostrarles ninguna cosa de esas que su tío le traía del Paraguay.

Dicen que llevó el artículo a varios técnicos y que todos le decían que estaba en perfecto estado, pero que ninguno podía entender por qué no emitía la lucecita.

Dicen, también, que a partir de esa noche, algunos comenzaron a ver algo raro por los tejados.

Algo como una señal luminosa del color del fuego que saltaba de casa en casa.

Dicen que, cierta vez, alguien se topó con ella y le pareció que provenía de un morrongo que llevaba en su boca una fosforescencia del tinte del demonio. Que lo pudo ver cuando el felino se detuvo para depositar la esfera roja sobre el suelo y jugar con ella con sus patas.

Pero son tantas…, tantas las cosas que se dicen en éstos barrios...

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