martes, 20 de septiembre de 2016

A MEDIDA QUE EL DÍA TRANSCURRE



                     A MEDIDA QUE EL DÍA TRANSCURRE       
                 
Arquímedes Soriasus despierta pensando en un cuento. Mientras se asea, los colores, los aromas y los sabores del relato se van instalando en sus sentidos y la narración va tomando forma dentro de él y él mismo, mientras camina por la calle,  forma parte de ella. Arquímedes Soriasus quisiera escribir esa épica pero tiene que entrar a la fábrica y, cuando el horario de salida arriba, ya no quedan en su memoria rastros de esa ficción que tan vivo lo mantuvo apenas comenzada la jornada. Y Arquímedes Soriasus se va a dormir cansado y triste por no poder recordar su relato sin saber que, a la aurora siguiente y  tal como sucedió la jornada anterior y la anterior a la anterior y acontecerán los días sucesivos, volverá a fecundar esa historia tan exacta y perfecta como la concibió esa mañana para que, a medida que el día transcurra, se borre de su mente total y absolutamente.