martes, 8 de marzo de 2016

ROMANCE DE LA NIÑA Y LA LUNA



                         ROMANCE DE La niña y la luna



Habla la niña en el patio
Con el agua del aljibe
mientras lo hace, sus manitas,
mil parábolas describen.
-¿Pero qué hace ésta niña? -
Dice la madre enojada
-es de noche y hace frío,
mi reina ha de estar helada-
-¡¡Entra aquí junto al fogón!!-
ruega, a la niña, su madre.
En el silencio, aquel grito,
hace que los perros ladren.
Pero la niña no escucha
sigue azorada en su juego
-que entre ya, Diosito mío-
pide la madre en un ruego.
No sabe que, en la cisterna
está, la luna, escondida.
El agua emana una luz
como lámpara encendida.
La niña le cuenta historias,
la acaricia con sus manos.
Luna de agua que se mece
en su refugio mojado.
En la superficie blanca,
su toque provoca olas,
-¡¡Pobre luna, está tan triste,
de estar tanto tiempo sola!!-
-¡¡Entra mi niña, hace frío!!,
tu cama ya está caliente
mira la luna en el cielo,
castañetean sus dientes-
Pero la niña no quiere
abandonar a la luna
desea llevarla adentro
y arroparla en una cuna
mas, cuando intenta tomarla,
,rescatarla de su miedo,
luna blanca, luna blanda,
se le escurre entre los dedos.
Con una madera grande
Tapa del tanque la boca
Para sacarla en el día,
cuando el sol calor provoca.
La noche quedó sin luna
Se quebró, en lo alto, el espejo.
Esa que estaba en el cielo
era, tan solo el reflejo
de aquella que, en el estanque
trata de huir de su prisión
una rana la acompaña
entonando su canción.
Al ver sin luna la noche
la niña ve que no hay juego
e intenta salvar su brillo
librándola del madero
Mas en el instante ese
en que está por liberarla
toma su brazo su madre
que se ha venido a buscarla.
La niña intenta librarse
de la mano carcelera
tan solo pide correr
Del brocal esa madera.
-¡La luna quedó encerrada!-
Grita la niña y, la noche,
También le implora a la madre
Que puso a su oído broches.
La madre increpa a la niña
Echa, a la puerta, cerrojo
Y, en su cama, la cobija  
A pesar de tanto enojo
 -duerma niña que la luna,
siempre volverá a jugar-
no sabe que, por ser luna,
jamás aprendió a nadar.
La niña duerme su llanto
mientras su madre la acuna.
Sobre el agua del aljibe
está flotando la luna.