viernes, 12 de febrero de 2016

LA RENGUERA

LA RENGUERA 

No sé cuánto hace que bebo. Tampoco sé por qué lo hago. 
Calculo que fue por la pérdida de un amor, por mis constantes fracasos o, simplemente, porque me gusta el vino. 
Lo cierto es que, desde que me atropelló aquel auto destrozando mi pierna, mis vecinos ya no me miran con los mismos ojos. 
Ahora, cada vez que me cruzan por la calle, ellos murmuran -pobre Juan, esa pierna no lo deja estar en pie, ¡cómo debe sufrir cuando camina!!, ¿qué habrá hecho de malo para que la vida lo lleve tambaleándose de un lado al otro?-
Yo los dejo que digan lo que quieran. Mi borrachera y yo llegamos tranquilos hasta casa. voy hasta el baño, vomito , me tiro al sillón y duermo hasta el otro día.