martes, 15 de marzo de 2016

LA PRUEBA DEL DELITO

                                  LA PRUEBA DEL DELITO

Era sangre. Si. Sin duda alguna, lo que tenía el trozo de madera astillada en su extremo era sangre.
Además, esparcido sobre el césped y cubriendo un área considerable, el líquido había ocupado territorio.
La policía fue debidamente informada y, en un par de horas, dos detectives de homicidios y catorce agentes fueron asignados al caso.
A causa de la superficie áspera de la prueba del delito, fue inútil intentar tomar huellas digitales de ella. Se le extrajeron muestras del líquido rojo que recubría su vértice y se la guardó en una bolsa de polietileno.
De todas maneras, no se pudo establecer la procedencia del fluido, al analizar grupo y factor.
Los primeros meses, la investigación fue intensa. Poco a poco, los oficiales a cargo fueron dándose por vencidos.
Muchas historias se tejieron en torno al hallazgo.
Algunos, lo atribuían a la desaparición repentina de la esposa del señor Ordóñez.
Otros, a la defensa de alguna posible víctima de un ataque por parte de un animal enfurecido.
Además, y como era de suponer, no podían faltar los místicos que adjudicaban el hecho a la destrucción de algún vampiro o ser sobrenatural.  

Nadie, jamás, pudo saber qué fue lo que sucedió esa noche. Mientras tanto, en los depósitos de la policía, mas específicamente, dentro de la bolsa de plástico clasificada, el madero seguía sangrando. 

martes, 8 de marzo de 2016

ROMANCE DE LA NIÑA Y LA LUNA



                         ROMANCE DE La niña y la luna



Habla la niña en el patio
Con el agua del aljibe
mientras lo hace, sus manitas,
mil parábolas describen.
-¿Pero qué hace ésta niña? -
Dice la madre enojada
-es de noche y hace frío,
mi reina ha de estar helada-
-¡¡Entra aquí junto al fogón!!-
ruega, a la niña, su madre.
En el silencio, aquel grito,
hace que los perros ladren.
Pero la niña no escucha
sigue azorada en su juego
-que entre ya, Diosito mío-
pide la madre en un ruego.
No sabe que, en la cisterna
está, la luna, escondida.
El agua emana una luz
como lámpara encendida.
La niña le cuenta historias,
la acaricia con sus manos.
Luna de agua que se mece
en su refugio mojado.
En la superficie blanca,
su toque provoca olas,
-¡¡Pobre luna, está tan triste,
de estar tanto tiempo sola!!-
-¡¡Entra mi niña, hace frío!!,
tu cama ya está caliente
mira la luna en el cielo,
castañetean sus dientes-
Pero la niña no quiere
abandonar a la luna
desea llevarla adentro
y arroparla en una cuna
mas, cuando intenta tomarla,
,rescatarla de su miedo,
luna blanca, luna blanda,
se le escurre entre los dedos.
Con una madera grande
Tapa del tanque la boca
Para sacarla en el día,
cuando el sol calor provoca.
La noche quedó sin luna
Se quebró, en lo alto, el espejo.
Esa que estaba en el cielo
era, tan solo el reflejo
de aquella que, en el estanque
trata de huir de su prisión
una rana la acompaña
entonando su canción.
Al ver sin luna la noche
la niña ve que no hay juego
e intenta salvar su brillo
librándola del madero
Mas en el instante ese
en que está por liberarla
toma su brazo su madre
que se ha venido a buscarla.
La niña intenta librarse
de la mano carcelera
tan solo pide correr
Del brocal esa madera.
-¡La luna quedó encerrada!-
Grita la niña y, la noche,
También le implora a la madre
Que puso a su oído broches.
La madre increpa a la niña
Echa, a la puerta, cerrojo
Y, en su cama, la cobija  
A pesar de tanto enojo
 -duerma niña que la luna,
siempre volverá a jugar-
no sabe que, por ser luna,
jamás aprendió a nadar.
La niña duerme su llanto
mientras su madre la acuna.
Sobre el agua del aljibe
está flotando la luna.

sábado, 5 de marzo de 2016

ALBEDRÍO LIBRE

                                                  ALBEDRÍO LIBRE

No. Ni designios divinos ni fortuna ni cartas astrales ni destinos trazarían su rumbo. 
-Soy dueño total y absoluto de mis actos- se dijo a la vez que cortaba los hilos que lo unían al ser de la cruceta que, hasta ese momento, había manipulado sus pasos. 
Antes que la marioneta se diera cuenta, él, ya había escapado.