jueves, 10 de septiembre de 2015

LA NIEBLA



                                       LA NIEBLA

Es nauseabundo como se adhiere al parabrisas del auto.  
Le paso detergente con un cepillo pero es inútil. Casi instantáneamente, vuelve a formarse esa película grasosa que no permite la visión.
Ya ha habido varios accidentes debido a ésto y nadie se hace cargo.
Hace un par de años, con la quema de los pastizales, pasaba lo mismo pero, el efecto de la carbonilla era distinto. Con una franela, o un plumero, se podía quitar. No digo fácilmente, pero se podía quitar.
Ésta es distinta. Se fija a la superficie pulida como garrapata al cuero de un perro. Y el olor, el olor es, realmente, repulsivo.
Ya vinieron organizaciones de distintos lugares para tratar de resolver el problema pero, realmente, no sé si no quieren, o no pueden, hacerlo.
Sé que hace falta trabajo y que es inevitable que las chimeneas de los hornos despidan tanto humo  pero creo que, si no cesan de llegar esos trenes con negros y judíos, eso jamás va a suceder.