miércoles, 9 de septiembre de 2015

TRACY



                                                          TRACY



No, nunca la dieron por televisión. Porque si lo hubieran hecho, yo me habría enterado.

La primera vez que la ví, yo tendría unos…. Doce años, y no me vengan con eso de la testosterona porque no era el caso. Además, no fue una cosa a primera vista, recién me dí cuenta de lo que sentía por ella cuando presencié la película por tercera vez.

Yo tenía una necesidad terrible de ir a verla. Cada vez que la ponían en cartelera, ahí estaba yo. Domingo o sábado a la tarde próximos ya tenían programación.

Y que no me vinieran con que Elizabeth Taylor o Marilyn Monroe me invitaban a comer sándwiches en lo de Aguiló porque las iba a tener que defraudar.

Un día, y a pesar de que no me gustaban los Bee Gees, me compré el disco de la cortina musical. Tenía que escucharlo a solas. Cada vez que alguien lo compartía, terminaba enviándome al infierno ante mis aclaraciones acerca de a qué parte de la película correspondía ese tema.

En los cines, cuando iba a verla, las butacas a mi alrededor siempre estaban vacías. Apenas comenzaba el filme, y al compás de “In the morning”, mi recitado del reparto como si fuese el preámbulo de la constitución o el mismísimo padre nuestro podía llegar a funcionar  como el mas eficaz de los repelentes hasta para el rey de los cinéfilos, entre los concurrentes a la sala.  

Mark Lester, Jack Wild, and introducing Tracy Hyde as… “MELODY”.

Lo pronunciaba y la boca se me llenaba de mariposas.

Con el tiempo, los cines de barrio fueron desapareciendo y ya no se repitieron las películas clásicas. La gran industria de Hollywood, nos abarrotó de historias que, pretendían, fuesen parecidas, y Melody se transformó en uno de esos filmes de culto que causan nostalgia cada vez que alguien los evoca.

Lester se dedicó a dirigir películas. Wild falleció joven, a causa de una enfermedad. Tracy tuvo un par de apariciones mas en tv y fue muy reconocida en Japón, pero jamás volvió a tener un éxito tan avasallante como Melody.

Y yo, crecí, formé una familia, me puse obeso y calvo, como el padre de Melody,  y jamás volví a tener de esos amores que quedan en el aire cuando las luces del cine se encienden.

Y, de vez en cuando, cuando nadie me ve, me recito, despacito, aquel reparto y vuelvo a poner ese disco de los Bee Gees, aunque nunca me gustaron.