jueves, 25 de junio de 2015

UNA DE MIEDO



                       UNA DE MIEDO

El hombre lobo, Drácula y la momia
salieron a dar vueltas, una vez,
y, en una plaza, llorando como un nene,
estaba el monstruo que alquila el lago Ness.
Bicho fiero pero muy bueno en el fondo,
porque habita en el fondo de aquel lago
del lugar ese que está lleno de ingleses,
los vió y les preguntó - ¿yo acá qué hago?-
Los otros monstruos no encontraban respuesta,
el hombre lobo, que siempre anda a los saltos,
en lugar de contestarle la pregunta
lo miró y le dijo –che, vos sos muy alto-.
La momia, comiendo un chupetín,
dijo, perdonen que, mucho, yo no entienda
mañana tengo que ir al hospital
porque el doctor me va a cambiar las vendas.
Pero Drácula, limpiándose un colmillo,
porque se había comido una morcilla,
comprendiendo al pobre y triste monstruo,
lo llevó a un bar y le acercó una silla.
-A ver, contáme  pibe, ¿qué te pasa?
(le dijo a Nessy, con voz endraculada).
-Me dormí y me desperté lejos de casa
mi mami debe estar muy preocupada-
Dicho esto entre inglés y castellano
el bicho, de seis metros, se calló.
El mozo se acercó, Drácula dijo
-traiga otra media luna, pago yo-
Al ver que solución no le encontraban
al problema en que Nessy estaba inmerso
me apiadé y les dije arrepentido

perdón, muchachos, yo escribí estos versos.
Desde el papel los cuatro me miraron.
Me miraron así, desde el papel.
-Yo escribí esto, pero si prefieren
Cambiamos ésta historia que es muy cruel-.
Entré al poema y me senté con ellos
en esa mesa, de verdad, monstruosa
y, con tal de verlos complacidos,
convenimos que iba a escribir otra cosa
Desde entonces somos muy buenos amigos
La pasamos muy bien si nos juntamos
y, si nos ves venir por la vereda
metete en casa, porque te asustamos.