domingo, 31 de mayo de 2015

LA OTRA

                                                                  LA OTRA

No, no eran cuatro, eran tres. Estaba totalmente seguro. Bueno, casi totalmente seguro. 
La primera había sido Mónica. Ambos eran jóvenes y apasionados. El aire se consumía a sus encuentros. Hasta que conoció a Eliana. 
Ella le trajo algo de paz a su vida. No calma, la calma no siempre es buena, sí la paz. Pero, y siempre hay un pero, a veces, la vida necesita salpimentarse para tener algo de sabor, y ese condimento se lo aportó Anabell. 
En algunas ocasiones se topaba con alguna u otra y compartían un café, un atardecer o una cama. Si, estaba casi seguro, habían sido tres las mujeres de su vida. Ah, y su esposa, por supuesto.