miércoles, 27 de mayo de 2015

LA SERPIENTE



                                          LA SERPIENTE


Detrás de las miradas puede adivinarse la desesperación, el odio, el vacío, la desesperanza. Aquel que demuestra algo de debilidad, pronto es desplazado por los otros hacia el final de la fila. Sobre la vereda mugrienta, un charco de sangre se ha formado en torno al cuerpo, sin vida, de un muchacho. Casi todos portan armas. No armas de fuego, esas no están permitidas, pero, si, navajas, palos, tapas de ollas, que juegan las veces de improvisados escudos. Aparentemente, las puertas se abren. La serpiente humana comienza a moverse. Algunos están aquí desde hace un par de días. El olor a orina y a desechos humanos empuja los sentidos hacia las náuseas. Cada uno encierra el anhelo de ser el elegido, pero el periódico fue específico en su aviso. “Se busca un empleado, solo uno".