domingo, 24 de mayo de 2015

UNA PRINCESA



                                      UNA PRINCESA





-Pero, ¿qué le pasa?, ¿usted está loco?-

La mujer dió un portazo y el linyera quedó estático, frente a las paredes blancas.
Tendría que llamar a la policía, se dijo, y,  si, la voy a llamar. Descarado, tocar el timbre y pedir que le dé un beso, además… la mugre que tenía!!!-

De pronto, con el tubo del teléfono en la mano y el número a medio marcar, se detuvo. Y, ¿si en realidad era un príncipe encantado que, al contacto de sus labios, la convertiría en una princesa? Tendría magníficos tesoros, un amor apasionado y la mas perfecta de las vidas. Pensó en la envidia de sus amigas viéndola pasear a bordo de una limousine con el mas brioso de los mancebos a su lado y bombas de estruendo explotando a su paso.

-Espere buen hombre -, gritó desde el interior de la casa, y, lanzándose en loca carrera hacia la calle y, al llegar hasta el andrajoso, le entregó el roce mas apasionado que hubiera dado en su vida, pero el linyera siguió siendo linyera y, ella, la mujer mas común del mundo que se quedaba parada en la vereda, viendo como el hombre iba hasta la casa de al lado, tocaba el timbre y, la chirusa que allí vivía, se convertía en princesa luego de darle al pordiosero una caricia en la mejilla.