domingo, 26 de abril de 2015

BRUMA DE LA OSCURIDAD



                                       BRUMA DE LA OSCURIDAD



Como ya somos 400 en el grupo, creemos que sería prudente poner un límite. El problema es cómo hacerlo.  Lo mismo nos habíamos propuesto cuando fuimos 100, 200, 300, pero, como se presenta la situación, no ignoramos que, en algún momento, toda la ciudad lo sabrá. 
Asimismo, tampoco desconocemos que nadie nos fallará. Que, cuando él aparezca, seremos tan buenos actores, que, ni siquiera, sospechará que todos conocemos la verdad detrás del mito.

Cierta vez, luego de que, él, acabara con sus enemigos, Harry, el pequeño pelirrojo que vende diarios en el boulevard y la séptima, levantó su mano gritando efusivamente -¡Adiós Bru….!!!-. Todos quedamos paralizados. Si bien sabíamos que, alguna vez, el engaño debía terminar, jamás hubiéramos querido que fuera de esa manera. Él se dio vuelta y clavó sus ojos profundos en los del muchacho. Entonces, cuando todo parecía perdido, Harry continuó su frase -¡Adiós, Bruma de la oscuridad!!!-. A Batman no le disgustó el apodo. Abordó el batimóvil y se perdió en las calles de Gótica.