miércoles, 14 de enero de 2015

YO SABÍA

 YO SABÍA 

Yo sabía
que, su beso, no era el beso acostumbrado
sino, el que se renueva cada día,
como el que, solo, puede dar el ser amado. 
Que la luna, era luna de alegría 
y no de lobos, ni truenos enjaulados,
si, su mano, la mía sostenía
y, su luz, iluminaba mi costado. 
Que, la noche, entre sus brazos, no era fría.
Que, el fragor de su piel, no era pecado. 
Que, en sus labios, mi corazón ardía.
Que, en su cuerpo, el dolor era pasado.
Yo sabía
que ella era la poesía
y  yo, apenas, un papel desesperado.