domingo, 4 de enero de 2015

FÁBULA DE FÁBULAS

                                                      FÁBULA DE FÁBULAS 

Descansaba, cierta tarde, una ranita, a la vera de un estanque.
Extasiado por el verde y la paz que lo circundaba, el batracio se sobresaltó al escuchar la voz del escorpión, al cual no había visto llegar. -Buenas tardes- dijo el visitante- ¿podría hacerte una pregunta?--no encuentro objeción alguna-respondió la rana. -Tengo que llegar hasta la otra orilla de éste lago pero no sé nadar-continuó el ortóptero -¿podrías llevarme tú, hasta allí, sobre tu lomo?-. La raná estiró su lengua y atrapó un insecto que se hallaba sobre una piedra, antes de contestar -No hallo ningún inconveniente en ello, pero- -¿pero qué?- inquirió el escorpión. -¿Que pasaría si, cuando te estuviera transportando te aprovecharas de mi concentración y me picaras?--tonto sería- respondió el escorpión -pues, en ese caso, también estaría provocando mi exterminio, debido a mi ignorancia acerca de las artes de la natación-. Fue así que ambos, rana y escorpión, cruzaron las aguas, el uno montado sobre el lomo de la otra, y al llegar al otro lado, el pasajero preguntó -gracias, pero, no sentiste un picotazo en tu espalda a mitad del recorrido? - -si-respondió la rana- pero como en una fábula anterior un pariente tuyo me aguijoneó, su veneno desarrolló, en mi, un antídoto contra la sustancia que producen los de tu especie- El escorpión quedó observándola por un rato antes de proseguir -¿por casualidad no viste por aquí una liebre y una tortuga?, debo decirle algo a la liebre - la rana permaneció en silencio sin agregar palabra, por lo que fue el escorpión el que cerró el diálogo -perdón, es que no puedo con mi naturaleza-