domingo, 15 de febrero de 2015

DEJA VU

                                                  DEJA VU

 
Mi madre me aprieta contra su pecho para calmar mi angustia. Mi vida entera transcurre ante mis ojos. Puedo ver claramente mis primeros pasos. La primera caída. Las trencitas de Noelia. El beso. La segunda caída. El segundo amor. El "pibe, ya sos un hombre". La mano de mi viejo sobre el hombro. La iglesia. El traje. El vestido blanco de ella. Los sábados por la noche. Los mediodías de los domingos. La moto apareciendo de la nada. El pie, que busca el freno demasiado tarde. La luz del quirófano. Mi madre tomándome entre sus brazos y apretándome contra su pecho para calmar mi angustia.

lunes, 9 de febrero de 2015

EL VAGO

                                                EL VAGO

El vago vuelve tarde del trabajo. 
Pasó por un bar y se gastó los, pocos, pesos que tenía en una ginebra. 
En ese bar, todos saben que es un vago. Que agarra changas porque de todos los trabajos lo hechan por vagancia.
El vago llega sigiloso a la pensión donde habita, pues sabe que si lo escucha Doña Cata, le va a reclamar los tres meses de renta que le adeuda. 
El vago entra a su pieza y se tira sobre la cama sin hacer. Sobre el techo, las manchas de humedad van creciendo. Doña Cata le dijo que si las limpiara, se lo descontaría de lo que le debe, pero el vago prefiere acostarse sobre su lecho boca arriba y mirar como se esparcen y transforman las figuras sobre el cielo raso.
El vago tiene un vago recuerdo de su familia, a la que no llama desde hace tiempo. 
Se vino para la ciudad porque allá, en el pueblo, no había nada por hacer y siempre le dió verguenza de que lo llamaran vago. Y el vago tiene unas ganas enormes, terribles de llorar, pero no lo hace, de puro vago nomás.