jueves, 11 de diciembre de 2014

EPSILON CUARENTA



                                                EPSILON CUARENTA



Los rayos de la pistola láser de Epsilon Cuarenta pueden atravesar tres tanques, si éstos están dispuestos de manera correcta. Epsilon recuerda viejos combates, mientras la sopesa con sus manos, contra monstruos interplanetarios, luego de los cuales, su emperador colmaba su pecho de medallas. Medallas que, luego, mostraba a sus hijos, orgulloso. Ahora, Epsilon Cuarenta introduce su arma en el bolso amarillo, como los ojos de su Alfmega Cincuenta y siete. Debajo de su impermeable, su sombrero y sus lentes oscuros, transita desapercibido entre los humanos. Epsilon Cuarenta Lleva el nombre del asteroide que habitaba. Es el último de su especie. Un perro sarnoso se le acerca en una de las esquinas. Epsilon se agacha un poco para acariciarlo. No había de esos en su estrella. La campanilla suena cuando abre la puerta de la tienda. Se cerciora de que no haya nadie. Saca su arma cuando el tiendero aparece detrás de las cortinas de flecos. –Veinte dólares- dice éste – tengo un montón como éstas -. Epsilon deja el arma sobre el mostrador y toma el dinero. Antes de marcharse agita un poco la puerta de salida y la campanilla pendiente del extremo superior derecho suena una y otra vez. Epsilon sonríe y se marcha.