miércoles, 10 de diciembre de 2014

LETRAS MALDITAS

                                                           LETRAS MALDITAS 



-¡No, no lo hagas!!!-
Dentro del canasto de la basura, los poemas yacían indefensos, aguardando a que lo inevitable sucediera. 
-¿Por qué no habría de hacerlo?- Ella siguió rociando el recipiente con alcohol. -En cada papel dentro de éste cesto, hay un poema que confirma lo que sentís por mi. ¿No es así?. Si eso que afirmás en ellos, es verdad, su existencia no es necesaria, ¿o si?. No soy estúpida., ¿Te pensás que no me dí cuenta de cómo los mirás, cómo los acariciás, cómo te deleitás cuando los releés, cómo te transformás y cómo te molesto cuando estás repasándolos o escribiendo uno nuevo, supuestamente, para mí?-
-¡No, no es así!!!-
-Si,...., si, es así.  Al principio me querías, si, pero, poco a poco, tu amor fue migrando hacia esas letras malditas de los cuales-, hizo un breve silencio antes de proseguir - yo era su causa y su fin-. 
Encendió el fósforo
-Noooooooo-
La pequeña bengala cayó, lenta, buscando el contacto con el líquido inflamable que se esparcía sobre las hojas. 
De haber tenido una lira, ella hubiera entonado cánticos cual un Nerón ante una crepitante Roma, pero no lo hizo. Tomó las valijas, que ya tenía preparadas. No se dió vuelta. No lo vió tratando de extinguir, inútilmente, la pira que, supuestamente, devoraba las rimas, las metáforas, las hipérboles, las comparaciones. Rimas, metáforas, hipérboles, comparaciones, que, él, no hubiera hallado, de salvar algún papel del pequeño incendio, porque, éstos, en ese preciso instante, abandonaban la casa, dentro del bolso de ella, que se alejaba para leerlos lejos, muy lejos, en ese lugar donde él no pudiera interrumpirla.