jueves, 14 de agosto de 2014

DESPECHO

                                                        DESPECHO 

La noche que volví a verla, realmente, no podía creer que eso estuviera sucediendo en ese momento . A ciencia cierta, tal acontecimiento tampoco figuraba entre mis mayores anhelos. 
Años atrás, me había convertido en cartógrafo, matemático y cronometer, tratando de cruzar rutas con horarios y cálculos de posibilidades, en el afán, infructuoso, de interceptarla "accidentalmente". 
A veces, cuando uno mas desea encontrarse con alguien, mas se alejan las posibilidades de que eso suceda. 
Cuando la conocí, yo habría tenido alrededor de unos veinticinco oscuros y sombríos años. 
Hacía meses que venía arrastrando las consecuencias de un amor malsano y eso había ocasionado arañazos en mi alma dignos de haber sido provocados por el mismo Wolvering. 
Desde el primer momento en que la ví, me resultó atractiva. Capaz de llevarme a sitios a los que fémina alguna, jamás me hubo transportado. 
La relación, tan corta como intensa, estuvo repleta de certezas e inseguridades. Certezas por parte de ella, inseguridades por parte mía. 
Viendo que no me atrevía a jugarme el todo por el todo y, comprensivamente, harta de mi, se marchó tras los pasos de otros. 
Mi historia me llevó a buscarla en otras, varias oportunidades,  por distintas circunstancias, casi siempre obsesivas, nunca moderadas, siempre inútilmente. 
Esa noche estaba hermosa, no puedo negarlo, pero, por mas que me ofreció pastillas, sogas, cuchillos o armas de fuego, no quise aceptarla. 
Ella juró vengarse. 
Hacen ya ciento ochenta años de ésto y hay jornadas en que la busco desesperadamente por las calles, harto ya de ésta vida insoportable, pero ella no aparece.