sábado, 9 de agosto de 2014

BERNARDO



                                         BERNARDO

Mi nombre es Bernardo y soy el protagonista de un cuento.
Contrariamente a lo que piensa mucha gente, ser el personaje principal de un cuento no es lo mas apasionante que puede sucederle a alguien.
Todo el mundo es el actor de su propia historia. En mi caso, ni siquiera mi historia es mía, ya que proviene de los delirios psicológicos de mi autor.
Mi vida es corta, no como la del héroe de una novela y, ni siquiera, sé hacia dónde va, como la del de una crónica.
Una vez que alguien lee el texto donde estoy, paso a ocupar la mente de mi lector, pero, yo pierdo, absolutamente todos mis recuerdos para recomenzar mi historia cuando otra persona se interese nuevamente en el relato.
A veces, y si caigo en manos de varios lectores simultáneos, sufro de personalidades múltiples, según la interpretación de cada uno de ellos.
Otras, cuando alguien se aburre del texto, abandonándolo antes que éste finalice, quedo con una sensación de vacío insoportable y puedo, hasta llegar a sentir que mi truncada existencia no tuvo sentido.
Es cierto, no gozo del libre albedrío, pero tengo una ventaja.
Durante mi creación, pretendía yo tomar una decisión mientras mi autor tomaba la contraria, creyéndola mas conveniente para mi. Debía llorar cuando quería reir, caminar bajo la lluvia cuando hubiera preferido estar seco y caliente al resguardo de una habitación,  recordar intensa y dolorosamente cuando el olvido hubiera sido mi elección.
Pero, como decía, gozo de una ventaja.
Él, mi autor, a pesar de creer que, por haber manipulado a su antojo mi vida, piensa que pasará a la inmortalidad en la posibilidad de que alguien lea su texto dentro de un millón de años, pero él no estará para ese entonces. Apenas una lápida olvidada con su nombre, formará parte de un silencioso cementerio mientras yo retornaré a la vida en el entusiasmo de ese lector y, ¿quién, realmente quién, tiene la fortuna de tomar revancha sobre el que dibujó, omnipotente y hasta, tal vez, cruelmente, su destino, sobreviviendo su nombre por sobre el de su creador?