martes, 5 de agosto de 2014

LAS COSAS COMO DEBEN SER

                                            LAS COSAS COMO DEBEN SER

Cuando volvió en si, el dentista le sonreía desde su bata blanca. -Increíble- dijo,- ya no siento dolor- . Sobre la bandeja de metal, yacía la muela extraída. -¿Cuánto le debo?- preguntó al catedrático. -No - respondió éste -yo no soy quien maneja, aquí, el dinero -. La puerta se abrió y un ratón de saco y corbata entró al consultorio.