lunes, 14 de julio de 2014

RÚCULA, EL VAMPIRO VEGETARIANO (1º parte)

RÚCULA, EL VAMPIRO VEGETARIANO (1ª PARTE)

Dedicado a Leslie Nielsen que me hizo reír mucho.

En el año 1917 de la era cristiana, la población del pequeño pueblo siciliano de Ragusa, comenzó a ser víctima de atentados en su ganado vacuno, fuente de ingresos de la mayor parte de sus habitantes. Al principio se lo culpó al lobo, conocido depredador de las zonas ganaderas y personaje siniestro que suele atacar a las niñas vestidas con caperuzas rojas o tomar prestados los atuendos de sus respectivas abuelitas dotándolo así no solo de una increíble ferocidad sino también de inclinaciones transformistas. Pero pronto se descartó la posibilidad puesto que la única loba residente en tierra itálica estaba mucho más al norte, en el continente, amamantando a Rómulo y Remo para que éstos pudieran fundar Roma.
Además, las características de los ataques eran muy singulares, todas las víctimas halladas carecían de la sangre que había circulado por sus cuerpos dándoles vida.
La preocupación corrió como un reguero de pólvora. Si bien la carne de los animales muertos, a pesar de su palidez por la falta del rojo líquido en sus cuerpos, se podía aprovechar para vender como pollo, cerdo o pescado, un serio peligro se cernía tanto sobre las industria lechera como la morcillera.
Fue el profesor Van Husen, siempre vestido con sus camisas elegantes, el que advirtió la primera coincidencia en todas las víctimas inmoladas. Todas las vacas atacadas eran Aberdeen Angus. Todas las Aberdeen Angus  atacadas, eran vacas. El dato no era menor, pero lo que más llamó la atención del catedrático fue el hecho de dos pequeñas marcas en los cuellos de los cadáveres acompañado de que al lado de ellas siempre se hallaba un par de minúsculos sorbetes.
Inmediatamente se pensó en Rúcula, más conocido como el conde Vlad Pareras, famoso  pianista que había llegado desde Transilvania y que a todas las fiestas del lugar iba disfrazado de Batman.
Van Husen, había leído que dicho conde había participado, dos siglos atrás, en ”las cruzadas”, famoso concurso de crucigramas organizado por la revista Ingenio, desde el mil doscientos y en el cual Pareras siempre había derrotado a su mayor contrincante, el Loser Ejes, pero que ese año la final se había disputado en una tarde de calor. Para mitigar la sed de los competidores, cada uno de ellos tenía, en su mesita individual, una botella de gaseosa. Loser, perdedor como pocos, había lanzado una piedrita hacia la botella de naranja del conde haciendo que ésta se derramara sobre sus palabras cruzadas y las respuestas se borraran sin dejar rastro alguno. Debido a esto Vlad Pareras perdió el campeonato, pero no solo maldijo a Loser, sino también a la Crush que se había volcado sobre sus respuestas jurando vivir eternamente hasta que el último Loser de la tierra desapareciera…
Continúa en la 2ª parte