miércoles, 9 de julio de 2014

LA INICIACIÓN

                                                    LA INICIACIÓN

El Rulo le pegó un coscorrón en la cabeza con la palma abierta - te digo que vas a poder -
le dijo
Desde uno de los costados del rancho, un olor a podredumbre insoportable lo inundaba todo hasta casi hacer perder los sentidos. 
-No te mezclés con esos que quién sabe en lo que andan- le había dicho la vieja. 
En la piecita del fondo, La Raquel gritaba y golpeaba la puerta frenéticamente -Abran, hijos de puta. ¡¡Los va a agarrar mi hermano y los va a hacer mierda!!!-, -calláte, pendeja- gritó Juancho , a la vez que golpeaba la puerta pero desde su lado. 
Un ratón salió de entre unas cajas y se escabulló por debajo por la puerta de tablas. 
El Ariel prendió un porro y le ofreció una pitada -no, no quiero-, dijo él -dale, boludo, así no sentís nada - le respondió el Ariel, pero él torció la cara esquivando el faso. 
-Dejálo- dijo el Rulo mientras se limpiaba con la manga la grapa que le había quedado en las comisuras de la boca. Moncho y Fernando lo arrastraron hasta la pieza no sin antes, empujar a la Raquel dentro de ella que intentó fugarse cuando la puerta se abrió.
En la oscuridad, los ojos asustados de ella, eran dos faros guiándolo hacia su objetivo y él, un navío extraviado en medio de mil tormentas. Dió un par de pasos y el portillo se cerró tras él. Volvió hacia éste y comenzó a gritar con mas fuerzas que la muchacha -¡¡No me hagan ésto, loco, no puedo, les juro que no puedo!!- Sabía que lo tenía que hacer. Sabía que, de otro modo, jamás lo aceptarían en el grupo.  Podía sentir la respiración agitada, el golpeteo del corazón y adivinó los muslos brillantes bajo la minifalda, el escote expandiéndose y comprimiéndose al ritmo que el jadeo imponía. Cuando sacó la roció con agua bendita ella le vomitó una flema verde en el rostro.