sábado, 3 de mayo de 2014

LA ENTREGA

                                                              LA ENTREGA



-Buenas-
-Buenas-
El vaquero gastado y la remera roja le quedaban hermosas. Al portador del paquete le costó bastante trabajo contenerse para no elogiarla. 
-Están entregando bastante temprano hoy- dijo ella, - por lo general vienen después de las diez.
El se sonrió y le dió el paquete. 
Ella lo tomó ansiosa. Hacía rato que estaba esperándolo. 
A decir verdad, ya casi estaba convencida que nunca llegaría. "Te voy a enviar la correspondencia que, alguna vez, habían mantenido mi abuela y mi abuelo", le había dicho él en una de sus tantas charlas telefónicas, pero ella ya se había resignado, como se había resignado a que él jamás se atreviese a salir de su ciudad para ir a visitarla al pueblo donde ella pasaba sus días. 
-¿Tengo que firmar algo?- preguntó ella. 
El mensajero le señaló una planilla apoyada sobre una tablita a la vez que le entregaba la birome. 
Cuando él contestó el celular, ella ya estaba en la cocina. El paquete había sido desventrado pero aún, las cartas seguían atadas con la cinta roja. -¿Puedo?- preguntó ella. -Por favor- contestó él. 
Cortó la comunicación en su celular y se quedó sentado frente a su café, el cigarrillo en la mano y, sobre las rodillas, el uniforme de cartero que le habían prestado.