lunes, 21 de abril de 2014

VIDA DE MUÑECOS II



Supo, al sentir el ardor en su pecho, que, en ese mismo instante, Rebecca introducía una aguja en un pelele con el rostro de él. Supo, también, que su vida no lo abandonaría hasta ese momento en que su espada entrara, vengadora, en el cuerpo de su antigua amante. Lo que no supo fue que, en ese acto, también le estaba dando muerte a una muñeca que tenía un rostro exactamente igual al de ella.