domingo, 20 de abril de 2014

VIDA DE MUÑECOS I

                                            VIDA DE MUÑECOS I 

Fue uno de los mejores trabajos que hice. 
Me dijeron que tenía que sufrir y, para ello, tomé la cabecita y, con un alfiler pequeño, lo fuí pichando tantas veces que llegaron a dolerme los dedos por el esfuerzo. 
Tengo que reconocer que casi se me rompe una de las manitos cuando la atravesé con una aguja mas gruesa, pero fue por eso que tuve especial cuidado para perforarle la otra, además de los pies. 
Hasta que me aburrí, y con una púa especial, una que guardo para ocasiones únicas, le atravesé el pecho.
Me hubiera gustado guardar mi faena para mostrarla a mis alumnos y, de hecho, lo hice, pero cuando, a los tres días de realizada la tarea, fuí a buscar el muñeco, por mas que revolví por todos los rincones, no pude encontrarlo.