viernes, 4 de abril de 2014

DESENCUENTRO



                                         DESENCUENTRO



No sé cuanto tiempo estuve sentado frente al celular. Había esperado tanto, tanto, para que ese momento llegara, pero todo dependía de su llamada.

 Ya no recordaba como era su piel, su silencio, sus besos, sus contracciones, su perfume al momento de llegar a la cúspide.

Tuve la tentación de marcar su número cuando transcurrió otra eternidad como la que ya había pasado, pero no quise molestarla.

Apagué el celular y lo dejé allí, sobre la mesa de la cocina, fui al dormitorio.

Ella estaba acosada, se había dormido con el celular en la mano. Seguramente el día habría sido tan devastador como todos los otros, a pesar de que los chicos se habían ido a dormir, por primera vez, a la casa de mi vieja.

Me saqué los zapatos sin hacer ruido, apagué el velador y me acosté despacio para no despertarla.