sábado, 23 de agosto de 2014

LA SOMBRA DE UN SUEÑO



                           LA SOMBRA DE UN SUEÑO

El gato era una estatua de ébano y marfil contemplando al joven que sollozaba acurrucado sobre uno de los almohadones del amplio dormitorio.
Pau Shin, que había penetrado a los aposentos con pasos de libélula, depositó su mano sobre la cabeza del príncipe.
-¿Qué sucede soberano mío?-. La voz del anciano era ronca pero suave.
-He sido innoble, maestro- respondió Huang Lee, hijo de Yu Huang Lee, soberano absoluto del imperio de los duraznos en flor.
Las palabras sonaron inverosímiles en los oídos del viejo. Él, su único maestro y mas grande amigo, conocía al muchacho desde sus primeros pasos.
Yu Huang Lee en persona lo había escogido para adiestrar a su cuarto descendiente en el uso de las armas y en su inmersión en el fascinante universo de las artes, las ciencias, la ética y la filosofía.
El gato bajó de la banqueta desde donde presenciaba la escena y se escurrió hacia los jardines como respetando la intimidad.
Las cortinas del recinto ondeaban como banderas en batalla .
Sin abandonar su congoja, aún enrollado sobre si mismo como un dragón en reposo, Huang Lee, entregó al anciano un papel. Pau Shin lo tomó y nadie, ni el hijo del emperador, ni los azahares, ni los fantasmas de la dinastía Lee, pudo ver como se estremecía el cuerpo del mentor, ni las lágrimas que rodaban por su rostro mientras leía el mas bello poema que hubiera arribado hasta sus ojos.  
-¿Eres el autor de esto?- inquirió el profesor
-No- respondió el muchacho- y he allí la razón de mi vergüenza. Plagié éste poema.
-El catedrático levantó su mano para golpear al joven pero, en su lugar, retrocedió varios pasos, como si las palabras del muchacho hubieran impactado en su pecho cual una bombarda. Era el año 1534.
-He robado éste poema- prosiguió Huang Lee- de alguien que lo escribirá dentro de mil años -.
-No comprendo- respondió el maestro mientras acariciaba su larga y blanca barba.
-Si, maestro, he tomado éstas letras de un sueño, un sueño hermoso y, casi, tangible donde el aroma del libro que lo contenía llegó hasta mis sentidos. Era un lugar extraño, donde el pasado, el presente y el futuro convivían. En él, y sobre una mesa hermosa, color roble, se alzaba ese libro, abiertas de par en par sus páginas cual alas de una mariposa,  y, entre ellas, éstas letras, las cuales pude leer claramente y plasmar, cuando la vigilia volvió a mi, en éste papel que acabo de entregarle-
Pau Shin se dejó caer pesadamente sobre otro de los cojines.
Desde la ventana y, en suaves ondas, llegaba el perfume de los azahares.  
-Sé que lo único que puedo hacer para redimirme es destruirlo, maestro, pero no puedo- continuó el muchacho- sé que no soy dueño de él pero, también, sé que es lo mas bello que jamás hubo brotado de mi pluma y, es por ello que le ruego que usted lo haga-
-Pero- agregó Pau Shin.
-Pero nada- respondió el hijo del emperador agravando el tono de su voz- No es una petición, no es un ruego, es una orden, destrúyalo, por favor, guía de mis guías. Es la única manera en que mi acto pueda ser absuelto y mi conciencia exonerada de culpa alguna-
-Sea- respondió el instructor,  guardando el papel entre sus ropas, - destruiré el escrito y lo arrojaré a los cuatro vientos para que éstos borren testimonio y, así, aquel que fuere su verdadero autor y, por lo tanto, único merecedor de loas, sea respetado llegado su momento-.  
Esa misma tarde y, antes de que Pau Shin cumpliera con los deseos del joven heredero, el palacio de la dinastía Lee fue atacado por las hordas bárbaras. El emperador, sus siete hijos y todos los habitantes de palacio fueron decapitados.


-¿De quién son esas vestimentas?- inquirió Jet Fao, entusiasmado, al ropavejero.
Tuvo que repetir la pregunta por el volumen de los bocinazos y la música que reinaba en la calle.
Un subir y bajar de hombros fue la única respuesta por parte del vendedor.
Ya en su departamento, el muchacho se probó la nueva indumentaria adquirida.
Libros, estatuas, armas antiquísimas decoraban su habitación, pero esta túnica, hecha de una tela que podía resistir el paso del tiempo como ninguna otra, llamó, especialmente su atención.
Cuando se miró frente al espejo, colocado justo al lado del televisor, vió que le quedaba algo holgada.
Fue cuando introdujo su mano en el bolsillo que descubrió el papel.
Lo Tomó entre sus manos. Parecía ser tan antiguo que, temiendo que se deshiciera, abrió un libro y lo colocó sobre una de sus páginas antes de comenzar a leerlo.
Alguien oprimió el timbre de su morada. Jet Fao absorbido por el poema, no le dio importancia. Seguramente sería otro vendedor.  Retornó el ring a hacer sentir su presión sobre el joven, atentando contra su concentración. Furioso, se incorporó para ir a ver quién era el visitante. No se llevó el libro con él, lo depositó sobre una mesita ratona color roble. El libro quedó abierto, el poema, apoyado sobre una de sus tantas hojas, como formando parte de él.

viernes, 22 de agosto de 2014

INDISCRECION



                                              INDISCRECIÓN



-Yo te voy a dar – dijo el sargento Chirino – subirte al tapial para espiar a las chinas cuando toman sol.  




miércoles, 20 de agosto de 2014

EVERLOVING



                                         EVERLOVING

Que es lo que hace que una historia de amor sea eso, una historia de amor? Un final trágico, una promesa, una mirada, una cita a la que no se acude, una llamada equívoca por teléfono, un beso jamás dado, un paseo nunca compartido?
No creo que los finales deban ser siempre tristes, Tampoco me parece que los finales sean finales.
Tal vez si el comienzo es triste la historia acabe de la manera opuesta, pero, a quien le puede parecer triste el comienzo de un amor?.
Hé visto, hé leído, hé escuchado cientos, miles, millones de historias de amor y no sé qué es lo que las define, aunque, se puede definir al amor mismo?.
Tal vez no deba embarcarme en eso de tratar de contar algo embebido por el alcohol, el cigarrillo y las notas de una canción que no há de ser eterna, por mas bella que sea,  pero es como que, si no lo hiciera, el pecho explotaría, y con él desapareciera éste momento. Como que ésto que siento ahora se mezclaría con el aire sin dejar un vestigio de lo sentido en éste instante.
Ellos se amaron, se aman, se amarán. Entrar en detalles sería una indiscreción. No sé si tengan hijos, si compartan un amanecer, si, acaso, lleguen, siquiera, a darse cuenta de lo que sienten, o que nunca sepa uno la existencia del otro y tampoco me interesa.  
Solo creo saber que, tal vez, una historia de amor sea solo eso, o lo que yo quisiera que fuera, o lo que todos quisiéramos, o lo que nadie quiso y yo estoy imaginando en éste momento. En éste instante que durará solo lo que dure ésta canción, el whisky,  los cigarrillos. Esto, que há de rondarme hasta que me duerma… y sueñe con una historia de amor que, mañana al despertarme, seguro, no recordaré.

CASI UN CUENTO



                                           CASI UN CUENTO

El frente de la casa tiene parte de la mampostería caída. Ladrillitos de esos, vistos que les dicen, como si a los otros ladrillos no se los pudiera ver.
Serán quince o veinte que, en el resto de la superficie, no representan mucho, pero que hacen que la fachada se vea afeada, como que la casa estuviera abandonada, aunque, en el barrio, sean muy pocos los que le den importancia a eso.
Abajo hay un tienetodo.
No es un bazar, no una juguetería, no una librería, no una casa de electrodomésticos y, sin embargo, tiene todo o mas de lo que puede tener cualquiera de esos negocios.
No tiene nombre. Nació en la clandestinidad y, como ningún inspector le solicitó jamás los papeles para estar en regla, el Diente De Lata, es decir, el comerciante, el tienetodero, siguió así, en su condición de clandestino, no aceptado sino ignorado por las autoridades, viendo crecer su pequeño imperio, que, tal vez, un supermercadista miraría con desdén,  pero que para un tienetodo ubicado en los confines de la ciudad no está nada mal.
Los clientes que asisten al negocio del Diente De Lata, son muy variados. Ángeles caídos en busca de plumas para reparar sus alas, desesperados tras pociones que les devuelvan la esperanza, moribundos que adquieren guías para no perderse en el otro mundo, vampiros tras elíxires que prometen un minuto de caminata bajo el sol y hasta alguna desubicada señora que, ridículamente, pide un reloj de pared para su sobrina que há de contraer enlace (dicho de ésta manera parece que el enlace fuera una enfermedad). Es decir, nada que no se pueda conseguir en un tienetodo al que le falten un par de ladrillos del frente de su mampostería.  

martes, 19 de agosto de 2014

CALMA

                                                                CALMA




Ya no cuento segundos aguardando tu encuentro 
hé hallado, al fin, la calma, después de tanto tiempo
esa calma que suele preceder a la muerte 
esa calma que dice, ya no puedo tenerte

jueves, 14 de agosto de 2014

DESPECHO

                                                        DESPECHO 

La noche que volví a verla, realmente, no podía creer que eso estuviera sucediendo en ese momento . A ciencia cierta, tal acontecimiento tampoco figuraba entre mis mayores anhelos. 
Años atrás, me había convertido en cartógrafo, matemático y cronometer, tratando de cruzar rutas con horarios y cálculos de posibilidades, en el afán, infructuoso, de interceptarla "accidentalmente". 
A veces, cuando uno mas desea encontrarse con alguien, mas se alejan las posibilidades de que eso suceda. 
Cuando la conocí, yo habría tenido alrededor de unos veinticinco oscuros y sombríos años. 
Hacía meses que venía arrastrando las consecuencias de un amor malsano y eso había ocasionado arañazos en mi alma dignos de haber sido provocados por el mismo Wolvering. 
Desde el primer momento en que la ví, me resultó atractiva. Capaz de llevarme a sitios a los que fémina alguna, jamás me hubo transportado. 
La relación, tan corta como intensa, estuvo repleta de certezas e inseguridades. Certezas por parte de ella, inseguridades por parte mía. 
Viendo que no me atrevía a jugarme el todo por el todo y, comprensivamente, harta de mi, se marchó tras los pasos de otros. 
Mi historia me llevó a buscarla en otras, varias oportunidades,  por distintas circunstancias, casi siempre obsesivas, nunca moderadas, siempre inútilmente. 
Esa noche estaba hermosa, no puedo negarlo, pero, por mas que me ofreció pastillas, sogas, cuchillos o armas de fuego, no quise aceptarla. 
Ella juró vengarse. 
Hacen ya ciento ochenta años de ésto y hay jornadas en que la busco desesperadamente por las calles, harto ya de ésta vida insoportable, pero ella no aparece.








miércoles, 13 de agosto de 2014

EL PLAZO

                                                                EL PLAZO 

-Todo plazo, indefectiblemene, se cumple- dijo el demonio, -hasta la eternidad tiene su límite. Pediste un deseo, te fue concedido. Ahora debes entregar tu alma-. -Sabía que éste día llegaría y debo cumplir lo prometido. De todas maneras, creo que valió la pena- contestó Dios.

domingo, 10 de agosto de 2014

EL ESTIGMA

                                                          EL ESTIGMA 

 

No una, dos, mil veces se lo pregunté inútilmente. Ireneo Funes, aquel ser oscuro y formidable que guardaba en su memoria toda cosa leída, escuchada o vivida, se limitó a recitarme , tanto en latín como en español, cada uno de los casos de Memoria prodigiosa de la Naturalis Historia. Evocó mas momentos, con un lujo de detalles casi exasperante, que los que podrían haber revivido todos los hombres desde que el mundo era mundo, pero, por mas que insistí, no pudo recordar quién había sido ese tal Jorge Luis.