domingo, 26 de enero de 2014

LOS CUADERNOS DE ORIBE



                                          LOS CUADERNOS DE ORIBE



-Buenas-

-Buenas, siéntese, por favor. ¿Qué lo trae hasta mi mesa?

-Ando buscando una historia-

-Y, ¿por qué piensa que yo la tengo?-

-porque lo vengo observando desde hace varios días y usted se comporta como alguien que vivía en mi pueblo, un tal Oribe. El tipo se sentaba todas las tardes en una mesa del bar que daba justo frente a la plaza, así como lo hace usted, y miraba, miraba todo, los carros que pasaban, los caballos, las ventanas, los transeúntes, las parejas que se sentaban en las otras mesas, los jóvenes, los ancianos-

-¿Y?-

-Y, el tipo les iba robando las historias. Al principio no le dí importancia, ¿qué podía hacer el hombre con un lápiz y un papel?, porque creo que inicialmente no eran historias completas, eran secuencias, retazos de vida, pinceladas, pero después, se ve que no le alcanzaron, se cebó, el tipo se cebó, y nada le era suficiente-.

-Pero y qué tiene de malo que el tal Oribe pusiera en el papel las historias de los otros?-

-Usted no entiende, no eran palabras, no era escritura, era vida. Oribe transformaba la vida en escritura, los sentimientos en signos, los finales en puntos, los comienzos, simplemente, en letras mayúsculas, y la gente comenzó a perder el color, la alegría, las tristezas, hasta que, finalmente, el pueblo entero se disecó, se transformó en escrito, y la gente vagaba por las calles sin alma, porque su historia estaba encerrada en los cuadernos de Oribe-

-¿Y usted cómo pudo escapar?-

-Porque yo no tengo historia, mi amigo, soy nada. Oribe nunca pudo sacarme nada porque yo nada tenía para dar-

-Y usted pretende decir que yo hago lo mismo que Oribe?-

-Si-

El hombre dio vuelta el cuaderno sobre el que se hallaba trabajando y se lo mostró. Solo habían fórmulas, números, hipótesis, resultados –se equivocó- dijo- soy matemático, no robo historias, no las creo, mi mundo se resume a los números, sumo, resto, multiplico, divido-.

-Entonces, ¿no tiene una historia para mi?-

-No-

-Ni un inicio siquiera-

-No-

-Buenas noches, entonces, y disculpe-

-Buenas noches

Se levantó y fue hasta la mesa de al lado

-Buenas-dijo- ando buscando una historia.

LA ESCENCIA DE LOS MILAGROS



                                           LA ESCENCIA DE LOS MILAGROS



Nadie sabe que los milagros tienen dos partes, una buena y una mala. Porque lo divino no interviene en los milagros, tan solo lo terreno. Es así que para que Juan hallara el pan, esa noche de frío, para darle de comer a sus hijos hambrientos, Laura debió resignar su sándwich de mortadela a mortadela sola. O que para que Isaías pudiera recuperar su visión, Manuel debió relegar su noche de lectura al perder sus anteojos. O para que una rosa vea la luz, el agua debió convertirse en nutriente, así como fue dolor el momento del parto de Mónica. El Supremo observa desde lo alto y sabe que esos son los verdaderos milagros. El hecho de que alguien vuelva a la vida, sobreviva a una catástrofe o comience a caminar luego de una larga parálisis, no son mas que meras casualidades, obras del diablo, tal vez, como para desprestigiar el buen nombre de dios


APRENDER A REIR



                                           APRENDER A REIR



Apoyó su dedo índice en la comisura del labio y la subió un poco. Inútil, al retirarla, la boca volvió a su antiguo rictus, rígida, parca, inexpresiva.

El espejo, circundado por los foquitos amarillos como una tranquera que no deja que la imagen se escape, le devolvió una mirada triste, angustiada.

Quiso levantar los brazos pero no tenía fuerzas, sus manos estaban amarradas a dos yunques que permitían que la gravedad jugara con ellos a su antojo.

Cuántas veces se lo había propuesto. Parecía que cuanto mas quería salir a flote, mas se hundía en un océano de amargura.

Dos golpes en la puerta y una voz lo trajeron a la realidad –Dos minutos!!-, se escuchó desde el otro lado, aspiró profundo, dio los últimos retoques a su maquillaje, apagó las luces. Antes de salir del cuarto, se puso la nariz roja.