sábado, 7 de septiembre de 2013

FINAL DEL RECORRIDO

                                                FINAL DEL RECORRIDO 

Pardel corrió las cortinas de la ventanilla del colectivo. Las luces de la ciudad corrían en sentido contrario al vehículo alejándolo de su punto de partida. Miró su reloj. Las nueve y cinco. Diez minutos mas y el micro se detendría en la terminal, él descendería lentamente, saludaría al chofer y, éste, cerraría la portezuela para ir a tomar un café  antes de iniciar su próxima vuelta. Pardel caminaría un rato frente a los negocios de la parada hasta llegar al kiosco y entraría a comprar un paquete de parliaments, diría un par de chistes tontos y ella  sonreiría tímida y suavemente. La saludaría y, ya fuera del apeadero, abriría el paquete de cigarrillos, encendería uno y arrojaría el resto del atado en el cesto de Santa Fe y Cafferata. 

El transporte llegó a destino. Pardel se incorporó de su asiento y saludó al chofer antes de descender del carruaje metálico. No había mucha gente en el lugar. Se desplazó, casi, imperceptiblemente frente a las vidrieras antes de detenerse frente al kiosco. Transcurrió un rato antes que el dueño del local lindante, que lo observaba desde el umbral de la puerta de su negocio le hablara -¡¡¡país de mierda..!!!.-dijo- no dura nada acá-. 
Pardel no contestó. Se acercó hasta la puerta del kiosco y tocó con las yemas de sus dedos el cristal donde, del lado de adentro, estaba el cartel que decía "en venta". 
Se marchó sin decir nada -tal vez- pensó - ya sea hora de dejar de fumar.