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Mostrando entradas de agosto, 2013

EL HOMBRE HOMBRE

    EL HOMBRE-HOMBRE

No fué picado por una araña ni recibió poderes de una de ellas. Cuando niño, no fue atormentado por murciélagos, tomando, luego, las cualidades de los quirópteros para transformarse "en". 
Nació en éste planeta, es decir, no vino de las estrellas, aunque, a veces, recurre a ellas tratando de hallar respuestas. 
Fué criado, en una selva impiadosa,  por un obrero y una empleada doméstica. 

No defiende la justicia porque, aunque diferencia, perfectamente, el bien del mal, ya no sabe por quién tomar partido. 
Se lo puede ver,  por las noches, a bordo de sus pies-móvil, con sus ojos incandescentes, que pueden atravesar el vidrio de una botella para ver si está vacía o llena y, a pesar de que fue el hombre el que lo mordió, lo escupió y le quitó lo que era de él legítimamente, no puede, ni quiere, transformarse en uno de ellos. Prefiere mezclarse con los perros que corren las motocicletas y aúlla, aúlla como si algo o alguien le estuviera royendo las entrañas.

MORITURI SALUTANT

   MORITURI SALUTANT

Y murió. Minutos antes, semanas antes, meses y años antes había vidido. 
Se había dado cuenta de ello y, como era muy perspicaz, también supo que esa mañana moriría y le alegró el hecho de dejar éste mundo de día, con la luz del sol filtrándose a través de la ventana, calentándole el rostro y otorgándole un halo angelical mayor al que lo había acompañado en su existencia. 
Murió con una sonrisa en los labios, como siempre había deseado que fuese su muerte. No como si se estuviera burlando de la parca. El sabía que ella no hacía mas que cumplir con su trabajo, como lo había hecho él cada jornada antes de recibir la medalla con su nombre, de parte de los dueños de la fábrica, el día en que se jubiló, como lo había hecho Noelia, que no pudo jubilarse de ama de casa porque siguió planchando sus camisas y cocinando los mejores guisos de lenteja para él, al que le gustaban tanto. Hacían diez años que ella se había ido y él ya no quiso probar guiso de lenteja alguno a sabie…

MIS CUENTOS Y YO

                             MIS CUENTOS Y YO

Mis cuentos me dicen muchas cosas. Cosas que yo jamás me atrevería a decirme.

BUENAS NOCHES SR. FREUD

   BUENAS NOCHES SR. FREUD 

Cuando mi mano se apoyó sobre su blusa, ella respondió con una cachetada. 
Yo sabía cuál sería su reacción, pero no podía morirme sin experimentar esa sensación mas allá de las consecuencias. 
Al otro día, a la hora del descanso de la oficina y, cuando todos se fueron a almorzar, ella llevó su mano  a mi entrepierna, a lo que yo le respondí con una bofetada. 
Con el tiempo nos hicimos grandes amigos. 
A la salida del trabajo, íbamos a su casa o a la mía. 

Ella se desnudaba para mi o yo para ella. Jamás nos tocábamos. 
Mas tarde, cuando uno realizaba tal acto, el otro se masturbaba para el otro, o viceversa. 
Un día, uno de los dos renunció al empleo, no recuerdo si ella o yo. 
Por un tiempo, nos llamamos por teléfono para obsequiarnos autosatisfacción compartida. Después, vino un tiempo de silencio. 
Cierta tarde nos cruzamos por la calle. Ella y yo teníamos pareja. Caminamos por la peatonal, tomamos un café e hicimos el amor. 
Al otro día, la llamé a su trabajo. Ell …