GIGANTE
Cuando niño, descubrí unas huellas de tamaño descomunal en el jardín de casa.
Pensé que un gigante nos había visitado por la
noche.Intrigado, decidí seguirlas. Se detenían ante el rosal, ante la higuera, ante el naranjo. Luego, sí, se prolongaban sin interrupción en un largo peregrinaje a través del desfiladero que era el pasillo y, finalmente, se perdían en la habitación de mi padre.

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