domingo 3 de abril de 2011

PERRO TUERTO


PERRO TUERTO


Con el tiempo, me fui volviendo tan adicto al cigarrillo como al llanto. Constantemente busco una excusa en mi interior como para seguir fumando…, o seguir llorando. Un perro tuerto pasa y me mira desde su lanuda altura examinándome de palmo a palmo. Me escruta curiosamente pero sin darme demasiada importancia. ¿Llorarán los tuertos la mitad de sus penas?. Me tapo un ojo con una de mis manos mientras el perro se acerca y se mulle sobre mis pies fríos. Ahora, entre los dos, lloramos una pena entera.