LA CITA
Frente al espejo se dio los últimos retoques. Tenía que hacerle caso a Anita. Realmente ese color rojo en los labios hacía que sus ojos negros resaltaran aún mas. Se deslizó como una bailarina clásica hacia la habitación donde estaba el espejo grande y como una bailarina clásica tomó los extremos de la falda, ampliándolas como las alas de una mariposa, e hizo una reverencia saludándose a sí misma. En la cocina, la mesa ya estaba puesta. Las copas de cristal la
brado, los cubiertos de plata de la abuela, los platos de porcelana, las velas. Se sentó en su sitio, tomó la carta entre sus manos como quien toma a un recién nacido y comenzó a leerla.
brado, los cubiertos de plata de la abuela, los platos de porcelana, las velas. Se sentó en su sitio, tomó la carta entre sus manos como quien toma a un recién nacido y comenzó a leerla. 
2 comentarios:
¡Brillante! muy bien escrito, como todo el material publicado que he leído hasta ahora, además de interesante y sorprendente, como debe ser un cuento o un relato.
Además de ser excelente lo que has escrito, me ha giustado muchísimo.
Claudio, vecino.
Muchas gracias Don Claudio, lo que me dice me obliga a tratar de superarme para merecer su elogio
un abrazo
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